17 mayo, 2024

Ana Margarita y sus 80 gatos sobreviven en el templo del Faraón de Maracaibo 

Ana Margarita y sus 80 gatos sobreviven en el templo del Faraón de Maracaibo 

La señora Ana Margarita Román, adulta mayor de 73 años y sus más de ochenta gatos, honran desde la subsistencia, la mítica deidad egipcia gatuna, en el Palacio del Faraón, ubicado al final de la avenida Bella Vista de Maracaibo.

Ana Margarita Román, maracucha de pura cepa y con 73 años, tras perder la casa familiar decidió por la vida, y a la vista de todos, instalarse en un campamento que se hizo felino, en la antigua Cárcel Pública de Maracaibo, conocida como el Retén de Bella Vista.

Nacida y criada en Haticos por Arriba, en la parroquia Cristo de Aranza, todo su mundo se vino abajo cuando fallecida la madre, Atilio Soto Román, su hermano, vendió el predio materno y allí fue cuando la señora Ana quedó en la calle.

“Me vine para acá y de la nada empezaron a llegar los gatos”, dice entre desvaríos, la señora que en ratos de lucidez, reconoce su propia vivencia: “Es que ya no sé, quién atiende a quién si yo a los gatos, o los gatos a mi”.

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Condominio felino

La señora Ana lo relató al vuelo, mientras los gatos de toda raigambre, color y origen, exigían alimento casi que arrebatándoselo de las manos.

– Señora Ana, ¿cuántos gatos viven con usted?

– Antes que usted llegara, conté 80.

– Y ¿tienen nombres?

– Los cinco primeros: Misumisu, Minino, Ladrona, Pirulino y Pantera; los demás no tienen nombres, porque van llegando y se instalan sin pago de alquiler, ni renta. 

Esto no es un refugio, porque los maullidos van a la buena de Dios y han servido de excusa para que en el esfuerzo colectivo y solidario de darle comida a los gatos, la gente también apoye a la única humana en este espacio construido en 1894 como cárcel pública, y que hoy sirve como condominio de los 80 gatos del templo del Faraón.

La deidad felina salva

La paradoja es dramática y concluyente, si no fuera por los gatos, nadie habría prestado atención a Ana Margarita Morán, quien gracias a los felinos, sobrevive en la vieja edificación sin saber que alguna vez, los egipcios consideraron sagrados a los gatos y que ahora, gracias a ellos, en la avenida Bella Vista de Maracaibo, sin los 80 gatos que le dieron cobijo, Ana Margarita Román sería invisible en la casa del Faraón.

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