13 junio, 2024

ALBA-TCP debate sobre la unidad regional frente a la geopolítica imperial

ALBA-TCP debate sobre la unidad regional frente a la geopolítica imperial

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), a través de su Secretaría Ejecutiva, y el Instituto Pueblos para el pensamiento original, organizaron este viernes el Seminario “La unidad latinoamericana y caribeña frente a la geopolítica imperial”, en el que reconocidos expertos del área de la integración coincidieron en que la región sigue estando en disputa entre el modelo de unión planteado por los padres libertadores, con Simón Bolívar al frente, y la doctrina Monroe que han pretendido imponer los gobiernos de Estados Unidos desde hace 200 años.

En el inicio de la actividad, el moderador Jorge Arreaza, secretario ejecutivo del ALBA-TCP, esbozó que “nuestro continente latinoamericano y caribeño ha estado en disputa entre ambas corrientes: la de los pueblos soberanos, con sus derechos a ser libres, con su autodeterminación como línea fundamental; y la dominación de las corporaciones estadounidenses sobre nuestros vecinos”, refiere el portal web del ALBA.

Afirmó que hoy se evidencia un imperialismo estadounidense en declive, en decadencia, pero que mantiene una gran fortaleza en lo militar, las armas, la industria de la guerra.

“Nuestra América, en este mundo multipolar de varios centros, tiene las potencialidades en recursos naturales, en población, en extensión, en gloria, como diría El Libertador Simón Bolívar, para ser un gran polo de poder”, aseguró Arreaza, puntualizando que el ALBA-TCP está presente, no solo en lo político, sino que tiene una agenda económica clara, con un banco de desarrollo, con unas potencialidades en unas economías que se complementan y no que compiten entre sí.

El Secretario Ejecutivo señaló que la unión regional está orientada a conformarse en un proceso de transición a un nuevo mundo, hacia una nueva estructuración sistémica, como el polo de poder latinoamericano, que puede coadyuvar a generar el equilibrio en el mundo. “Solamente unidos podemos influir geopolíticamente, geoestratégicamente, en el mundo que está surgiendo”, aseveró.

Proyecto bolivariano de unión

Al frente de la ponencia “Hacia una geopolítica de la unidad y las alternativas antisistémicas”, la socióloga ecuatoriana Irene León, contextualizó que la propuesta de integración regional soberana se plantea como una alternativa que resultó de un proceso que colocó y coloca el cambio sistémico como proyecto y resultó de intensas luchas contra el neoliberalismo y el libre comercio, que abrieron posibilidades de ruptura con el poder capitalista y, “sobre todo, despejaron la posibilidad de refundar la región desde lo propio”.

En este sentido, destacó que la propuesta del ALBA-TCP es una excelente síntesis de este proceso y de los planteamientos que Hugo Chávez y Fidel Castro pudieron ordenar y sistematizar para arrojar esta propuesta de cambio sistémico inigualable en el mundo. La integración vista desde el ALBA-TCP “es el proyecto más significativo que la región haya logrado colocar en los escenarios de futuro y esto no solo por la perspectiva estratégica de levantar una agenda común frente a los embates de la globalización, sino también porque abre un abanico de posibilidades para el delineamiento de iniciativas geopolíticas, económicas y socioculturales adscritas a las configuraciones de un mundo multipolar”.

El profesor Pedro Sassone, director del Instituto de Altos Estudios Diplomáticos “Pedro Gual” de la Cancillería venezolana, en su ponencia “Una visión Doctrinaria de la Unión”, conceptualizó la unidad como una doctrina, que en la región está enraizada al pensamiento bolivariano.

“El concepto de la unión de Bolívar es un concepto central para lograr la independencia”, porque el Libertador concebía la república como “construcción de unidad”, señaló el experto, planteando la necesidad de trascender más allá del pensamiento tradicional de la integración, más allá de la integración netamente económica, y pensar en una unidad concreta en una visión integral, que cubra lo político, lo económico, lo social, la seguridad y defensa, y que, en última instancia, una unidad en términos de los problemas fundamentales de América Latina y el Caribe.

Desde la Cuba revolucionaria, Félix Valdés García, investigador del Instituto de Filosofía de La Habana, especializado sobre todo en el Caribe, en su exposición titulada “La unidad latinoamericana y caribeña como coraza de protección frente a la dominación imperial”, se paseó en un recuento histórico de los intentos de integración ensayados en la región para enfrentar los embates del imperialismo y los planteamientos de grandes teóricos de la izquierda sobre la unión.

El investigador del naciente Instituto Pueblos, Sergio Rodríguez Gelfenstein, habló en el seminario sobre el “ALBA: Propuesta de futuro para América Latina y el Caribe”. Recordó que en varias latitudes se hicieron intentos para dar continuidad al ideal bolivariano de la unidad latinoamericana, que se apagó con la muerte del Libertador en 1830. “La primera gran opción de libertad que todavía hoy subsiste fue la Revolución Cubana que triunfó el 1 de enero de 1959 y trajo a América Latina una opción distinta, y dos décadas después, en 1979, triunfó la revolución popular sandinista, en Nicaragua, que hizo también su aporte”.

Indicó que, posteriormente, el comandante Hugo Chávez, quien triunfó en las elecciones presidenciales de 1998 en Venezuela, empezó a rescatar el proyecto bolivariano y acercar a los pueblos, a la vez que exaltó los principios del ALBA-TCP, como la complementariedad, el respeto a la soberanía de los Estados miembros y la participación equitativa.

Finalmente, Mireya Bolett, profesora de la Universidad Simón Rodríguez de Venezuela, en su ponencia “La unión latinoamericana y caribeña ante la inteligencia artificial generativa y el proyecto de dominación globalista actual. Una mirada desde la psicopolítica”, detalló lo que representa para la unión regional el proyecto actual de dominación globalizador, a través de la difusión y empleo de contenidos mediante la inteligencia artificial generativa, “que se centra en la creación de sistemas capaces de generar contenidos imitando el proceso creativo humano”.

Alertó que el “oculto mecanismo” detrás de la citada tecnología, seguramente “se le imprimen una concesión política ideológica, hay sesgos de interés, hay estereotipos, la falsa información que, como les dije, ellos denominan alucinaciones (…) hay una intencionalidad de dominación cultural”.

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