19 julio, 2024
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Acostumbrado a sus actitudes desfachatadas, y a sus declaraciones altisonantes, que, de no ser por quien las da, diríamos que es un orate, bocón e irresponsable. Pero no es de gratis que Donald Trump está siendo perseguido por un sector del conglomerado industrial estadounidense, para meterlo a la cárcel. El personaje de marras, no es estúpido, ni carece de poder; por el contrario, es un multimillonario, respaldado por el sector de la más rancia oligarquía gringa, esa que no se ve por ningún lado, pero ordena y que hizo fortuna desde que Estados Unidos era colonia. Por ello no hay que tomar a la ligera sus declaraciones.

El ex presidente yanqui acaba de declarar que, si fuera presidente, acabaría el conflicto en Ucrania en 24 horas; y que, además, pondría frente a frente a Zelenski y a Putin, y se establecerán acuerdos inmediatos para acabar de una vez con esa matanza, como él mismo la definió. En sus palabras, en 17 meses de guerra, van 400.000 muertos, aunque voceros rusos estiman en 250.000 y medios europeos en 200.000. Un colega en Australia, a quien le encantan los números, asegura que deben pasar de medio millón. A los muertos debe sumarse, las secuelas sicológicas que dejará en generaciones enteras de ucranianos, que ya es un país en ruinas, cuya reconstrucción costará cientos de miles de millones de dólares; y quizás, uno de los factores de mayor gravedad, como es el hecho de la deuda externa, que, según el titular de finanzas de ese país, es 71,6% de su PIB. Eso significa que los niños que nazcan en 2033, ya tienen 25% de su vida endeudada. La mayor parte de esa deuda se concentra en equipos militares: armas cortas y largas, aviones, barcos, tanques de guerra, drones y municiones en cantidades industriales. Rusia ha golpeado los sitios neurálgicos y ha destruido sus fábricas. Se calcula que solo 34% de los alimentos que se compraban en Europa, llegaban a Ucrania. Lo demás se lo repartían las mafias.

Trump, quien hace tiempo se sacó la Guerra Fría y la Unión Soviética de la cabeza, sabe que Rusia va a evitar hasta donde pueda la guerra, pero que si lo acorralan, como lo está haciendo el Big Brother y la Otan, él sabe que su capacidad de respuesta va a ser dura y compleja, donde, bucólicamente hablando, el negocio será montar fábricas de morcillas, por la sangre que correrá como ríos en algunas partes del mundo, sobretodo en Europa.

Además de muchas tierras que quedarán inútiles por efectos de la radiación.

Su interés no es porque sea un pacifista, sino porque entiende que esta vez, al contrario de las dos guerras mundiales, su país tendrá bastante de su propia medicina. Y eso no le gusta.



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