Que vivas una época interesante

En los años 1990 el neoliberalismo anunció al Estado liberal y capitalismo como únicas formas de realización social. Se implantó la hegemonía unipolar del imperio estadounidense y se acabó la historia.
El imperialismo impuso la coerción y la anexión económica. Aplicó la vieja fórmula imperial: la inserción subordinada de los países periféricos como exportadores de materias primas, con inversión extranjera para la explotación extractivista a bajo costo. Los Estados subordinados debían ser aparatos de control de la fuerza de trabajo y garantes de los intereses de las corporaciones.
Contra esto insurgió el pueblo venezolano con su rebelión social del 27 de febrero de 1989 y la rebelión militar del 4 de febrero de 1992. A partir de 1998-1999 retornó la esperanza mundial en un sistema de justicia social y la historia, con sus avances y retrocesos, continuidades y salto, mostró su vitalidad en la Revolución Bolivariana. Se produjo la ola de gobiernos progresistas en América Latina. Resurgió un marxismo renovado. Ha costado muchos sacrificios y vidas desde el terrorismo de Estado de 1989 hasta la incursión militar gringa del 3 de enero de 2026, pasando por la larga marcha de resistencia contra el bloqueo desde 2015, ambos azuzados por la oposición terrorista y la burguesía rapiñera.
Todo el desorden mundial que está produciendo Trump no es obra suya. Hay que decirlo con Marx y Engels, aunque cause escamas: es la burguesía mundial cumpliendo con su papel histórico altamente revolucionario desvaneciendo todo lo establecido. Continuando con la destrucción de todas “las relaciones idílicas” (las que han sobrevivido y las que ella ha creado) sustituyéndolas por el desembozado interés, el inflexible pago al contado, el comercio sin escrúpulos, las aguas heladas del cálculo egoísta, la eterna incertidumbre y la agitación.
No hay ninguna nostalgia por la explotación velada con ilusiones, el sentido es materialista.
El libre comercio y el derecho internacional son “relaciones idílicas” creadas por la burguesía. Su desmontaje actual demuestra que ha entrado en una fase de impunidad estructural. Es una urgencia saberlo porque hay que reconfigurar la estrategia con ética social, pragmatismo táctico y diplomacia descarnada. Preservando el Estado democrático y social.
Por el beneficio del país Chávez afirmó: “Si tengo que reunirme con el diablo, lo haré. Si la reunión es en el infierno, hasta allá iré”.
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