11 febrero, 2026

Policía británica cierra el cerco sobre expríncipe Andrew por caso Epstein

Policía británica cierra el cerco sobre expríncipe Andrew por caso Epstein

La Policía del Valle del Támesis y la Fiscalía de la Corona ejecutan hoy una evaluación exhaustiva para determinar si el príncipe Andrew Mountbatten-Windsor incurrió en mala conducta en el ejercicio de un cargo público. Fuentes oficiales confirmaron este 11 de febrero que ambas instituciones avanzan «lo más rápido posible» tras las recientes revelaciones de los archivos de Jeffrey Epstein.

Los documentos desclasificados indican que el hermano del rey Carlos III compartió información comercial confidencial con el depredador sexual en el año 2010.

Para esa fecha, Andrew se desempeñaba como enviado comercial oficial del Gobierno británico, mientras que Epstein ya cargaba con una condena por delitos sexuales contra menores. Esta relación de cooperación bajo el amparo de una función estatal coloca al aristócrata en una posición legal crítica.

El subjefe de la policía, Oliver Wright, advirtió que las acusaciones de este tipo presentan complejidades particulares que exigen un análisis riguroso antes de iniciar formalmente una investigación penal.

La monarquía británica reaccionó con cautela ante el escándalo que sacude los cimientos del Palacio de Buckingham. Un portavoz oficial manifestó la «profunda preocupación» de la institución y aseguró que están dispuestos a prestar apoyo si las autoridades policiales así lo requieren. El caso cobra una relevancia sin precedentes al tratarse de un miembro directo de la familia real vinculado al manejo irregular de información de Estado para favorecer a un criminal convicto.

El «Expediente Epstein» sacude al Gobierno de Keir Starmer

La onda expansiva de los archivos de Epstein no se limita a la realeza, pues alcanza también al exembajador y figura clave del laborismo, Peter Mandelson. El fiscal jefe Stephen Parkinson informó que mantiene contacto estrecho con la Policía Metropolitana para investigar los vínculos de Mandelson con el financista estadounidense.

Esta investigación paralela amenaza la estabilidad del Gobierno del primer ministro Keir Starmer, al involucrar a uno de los hombres históricamente más influyentes de su partido.

Parkinson precisó que, aunque todavía no existe una solicitud de asesoramiento formal, la Fiscalía y la Policía trabajan de la mano en este escenario de alta sensibilidad política.

El Ministerio Público evitó ofrecer actualizaciones detalladas para proteger la integridad del proceso, pero confirmó que la revisión de los tres millones de documentos desclasificados por el Departamento de Justicia de EEUU es la prioridad actual. La filtración masiva de datos obligó a las autoridades británicas a reabrir expedientes que se consideraban cerrados o inactivos.

El escrutinio sobre Andrew y Mandelson marca un punto de inflexión en la justicia del Reino Unido respecto al caso Epstein. La presión pública y la contundencia de las pruebas documentales fuerzan a las instituciones a actuar contra figuras que, hasta hace poco, parecían intocables.

Mientras la Policía del Valle del Támesis revisa los registros de 2010, el país aguarda por una decisión que podría terminar en un juicio histórico por el uso indebido de influencias gubernamentales en favor de una red de abuso internacional.

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