¡No me ayude tanto compadre!
Más de cuatro décadas buscando resolver problemas como: la desigualdad, la pobreza, el cambio climático, la equidad de género, la salud, etcétera, con el auxilio y asesoría de organizaciones multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sus agencias, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la Unión europea así como ONGs, con sus comisiones ad hoc elaborando informes y agendas de recomendaciones, con declaraciones de ayudas de países desarrollados a países en desarrollo, entre otras acciones, hasta ahora, no muestran algún cambio significativo en los resultados. Estos problemas han afectado de manera diferente a los países del mundo, creando una división entre países del “Norte Global” y países del “Sur Global”, que también se ha convertido en una jerarquía de poder que sustenta el orden internacional actual.
En los últimos 50 años, aumentos sostenidos de las deudas y devaluaciones crónicas de las monedas nacionales frente al dólar son comunes en estos países del “Sur Global”, sin olvidar las correspondientes inflaciones nacionales, también crónicas. Esta realidad obliga a considerar la necesidad de otras aproximaciones a los problemas o fenómenos, nuevos debates, nuevas prácticas y teorías tanto para el diagnóstico como en la elaboración de nuevas agendas de soluciones.
Es como si el tratamiento del paciente, hasta ahora aplicado, se hubiera enfocado en los síntomas y la atención para mantenerlo vivo pero sin indagar en la(s) causa(s) a fin de adecuar el tratamiento para lograr la cura definitiva.
A pesar de los discursos y las declaraciones en las cumbres y foros a nivel internacional de los multilaterales y organizaciones, públicas y privadas, los hechos son contundentes las brechas entre los países en desarrollo y los países desarrollados han aumentado en diversidad, en número y en magnitud. Nuestra reflexión de la semana: ¡No me ayude tanto compadre!, busca explorar en estas breves líneas algunos aspectos de esta situación de las relaciones entre estos países.
Las preguntas de calentamiento:
¿Desde cuándo recuerda en los medios de comunicación social, en los discursos de políticos, en los programas y políticas públicas hablar de: deuda externa, de pobreza, de privatizaciones, de incentivos para la atracción de Inversiones Extranjeras Directas (IED), de planes de ajuste y agendas condicionando a tal o cual préstamo o reestructuración de deuda y ayudas de organismo multilaterales?.
¿Cuántas veces ha escuchado sobre declaraciones de impago o moratorias de deudas públicas externas, denuncias de deudas externas ilegales, de déficits públicos en el presupuesto nacional?.
Poco importa si los ingresos aumentan por exportaciones, estos problemas no se resuelven, parecieran eternos, se han naturalizado, incluso llegando hasta agravarse. Es como si los gobiernos estuvieran atados de manos, sin independencia ni soberanía.
Claro hablamos desde nuestro país La República Bolivariana de Venezuela, desde nuestra experiencia y vivencia, desde la llamada región denominada “Sur Global”.
Veamos algunos datos, hechos y comentarios para ilustrar:
Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), en 51 años (1970-2021), (Banco Mundial)
En el mundo : US $3,842 billones. En proporción, de cada US $100, US $31, fueron a la región de África Sur Sahariana, US $16 al Medio Oriente y África del Norte, US $10, a la región de Asia Meridional o Asia del sur, un poco más de US $9 a la región de Asia Oriental y el Pacífico, US $7 la región de América Latina y el Caribe y aproximadamente US $5 la Región de Europa y Asia Central.
Inversiones Extranjeras Directas (IED) netas, en 51 años (1970-2021).(Banco Mundial).
En el mundo: US $45,582 billones. En proporción, de cada US $100, casi US $31 fueron a la Unión Europea, US $19 a América del Norte, US $22 a la región de Asia Oriental y el Pacífico, US $10 a América Latina y el Caribe, US $3 Medio Oriente y África del Norte. Los países miembros OCDE concentraron US $63 de cada US $100 de IED (en 51 años, US $28,851 billones).
Remesas netas en 31 años (1990-2021) (World Bank-KNOMAD, Noviembre 2022).
En el mundo: US $2,949 billones. Los cinco mayores receptores: La India con US $1,102 billones, China con US $803 millardos, México con US $603 millardos, Filipinas con US $528 millardos y Nigeria con US $345 millardos. Los cinco mayores emisores: Estados Unidos con US $1,254 billones, Arabia Saudita con US $723 millardos, Emiratos Árabes Unidos con US $455 millardos, Suiza con US $450 millardos y Federación Rusa con US $262 millardos.
Estos montos son muy bajos, considerando 51 años para la IED neta y AOD, y 31 años para las remesas, al contrastarlos con los US $62 billones drenados, entre 1960-2021, de los países en desarrollo hacia los países ricos o de los US $86 billones de patrimonio de los millonarios para el 2022 que mencionamos en nuestro anterior artículo. Menos, si lo comparamos con la riqueza de hogares que ronda los US $400 billones. El compromiso como que resulta débil, ¿no les parece?.
Las remesas netas, no tienen un monto significativo en cuanto a la afectación de la balanza comercial, salvo los EE.UU., el mayor emisor en el período. Probablemente la contribución de los migrantes en el PIB de los países receptores compensa con creces este flujo de capital saliente.
Conscientes de la insuficiencia de la cooperación, en febrero 1970, el Comité de Ayuda para el Desarrollo (CAD) de la OCDE, estableció, como recomendación del informe de la Comisión Pearsons, la meta del 0,7% del PIB de los países donantes a la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). Esta aspiración no se cumplió, incluso en los 90’s estos aportes disminuyeron. Se recuerda que esta Ayuda Oficial al Desarrollo puede ser una donación o una ayuda reembolsable (préstamos con tasas preferenciales y una porción donación) y se otorga a países destinatarios en una lista, creada por el CAD.
Opiniones, recomendaciones y comentarios de organismos multilaterales y personalidades de prestigio relacionadas:
Referido a la IED, “…la financiarización interna de la estructura corporativa puede servir como una herramienta para la extracción de valor y el despojo de ganancias. Además de los propios grupos corporativos, los beneficiarios de este fenómeno tienden a ser los países avanzados..” (UNCTAD 2022)
“…la arquitectura regulatoria corporativa-financiera global favorece los intereses financieros y corporativos privados y, a menudo, está protegida por las políticas de los estados avanzados…”(ib.)
Referido a la falta de financiamiento
“Con menos de una década para implementar la Agenda 2030 y acordar objetivos de emisiones … ni las instituciones financieras multilaterales ni los mercados de capital privado están brindando la escala de apoyo financiero que necesitan los países en desarrollo. La ampliación en ambos frentes será clave para construir vías de desarrollo sostenible..”(ib.)
Referido a la Ayuda Oficial al Desarrollo
«La parte de los fondos aportados por la ayuda (AOD) que queda en los países en desarrollo es muy poca. Prácticamente todo el dinero otorgado vuelve rápidamente a los países ricos bajo forma de productos que les son comprados» (Robert McNamara, Presidente del Banco Mundial, Septiembre 1968)
“El otorgamiento de la ayuda está «condicionado» muy a menudo a la reducción del déficit público, a la privatización, a la reducción de medidas aduaneras de protección, a la supresión del control sobre el movimiento de capitales… Todas estas condiciones son definidas por los principales gobiernos del Norte y la dupla BM/FMI…” (Eric Toussaint, enero 2004). Más que una filosofía se impone una ideología.
¡Qué hay!
Las Empresas Multinacionales (EMN) operativa, contable, comercial y financieramente actúan independientes, aunque estén fragmentadas, desagregadas, mundializadas o deslocalizadas.Ello representa un problema de gobernanza financiera y fiscal mundial.
La oferta de financiación, pública y privada, mundial es insuficiente para alcanzar los objetivos de desarrollo planteados.
La ayuda al desarrollo es insuficiente y está condicionada por los países donantes en cuanto a qué hacer, cómo y con quién.
Las agendas para el desarrollo poco o nada tienen que ver con las causas que impiden o frenan el desarrollo de los países del “Sur Global”, desde hace 50 años, por lo menos, son impuestas desde los países de economías avanzadas del llamado “Norte Global” y obedecen a los intereses geopolíticos de países donantes y los de sus empresas multinacionales.
Sin proyectos regionales no habrá forma de salir del atraso ni la posibilidad de negociar en términos favorables la inserción en la mundialización y en el nuevo orden multipolar emergente.
Las estrategias para lograr el desarrollo han fracasado, ¿será por el modelo de desarrollo que persiguen?, ¿será por las estrategias y agendas que se han establecido o impuesto?.
¿Qué hacer?
Recuperar el espíritu de la Conferencia de Bandung, 1955, que planteaba un búsqueda auténticamente autónoma en la formulación de modelos alternos de desarrollo, relaciones entre países y mecanismos de cooperación horizontal. Una autonomía tanto en el terreno político, como en el económico e ideológico.
Elaborar marcos regulatorios fiscal y financiero del “Sur Global” y regionales, armonizados con las regulaciones nacionales.
Crear y capitalizar fondos y bancos de desarrollo regional que permitan voz y voto, además de un trato más igualitario, más adecuados a los intereses de la región y del “Sur Global”.
Elaborar agendas de desarrollo propias, del “Sur Global”, sus regiones y sus países.
Crear sistemas bancarios y de pago que permitan el flujo financiero intraregionales del “Sur Global”.
Monetizar y capitalizar mucha de la riqueza en recursos naturales del “Sur Global”, en particular de la región América Latina y el Caribe, para crear fondos y bancos de desarrollo para el financiamiento de las inversiones productivas en la región.
Desarrollar la Cooperación Sur-Sur.
Explorar la conveniencia o no de la creación de un sistema monetario del “Sur Global” y de sistemas monetarios regionales.
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