Música a todo volumen desata tensión en El Guarataro
En el sector El Guarataro ubicado al suroeste del municipio Libertador, en Caracas, se desató un conflicto vecinal en un edificio de la zona, donde una familia decidió organizar fiestas ruidosas que se extendían hasta altas horas de la noche. Esta situación desafió las normas de convivencia y el derecho al descanso de tres familias, generando un ambiente de tensión y frustración entre los residentes.
Joanny Gómez, oficial del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana, contó a Últimas Noticias que un grupo de personas llegó a la oficina de atención comunitaria del Servicio de Policía Comunal de la parroquia San Juan, en representación de la junta de condominio del edificio en el que se dieron los hechos.
Una de las afectadas manifestó el reclamo de varios vecinos ante la funcionaria. Relató que la familia en cuestión hacía rumbas todos los fines de semana y no permitían a sus vecinos descansar. La denuncia no solo era porque ponían la música a todo volumen durante casi todo el día, sino que a veces la dejaban hasta entrada la madrugada.
La señora acotó que varios habitantes del edificio se reunieron para concretar un encuentro con los demandados y así hacerles saber que estaban incurriendo en un delito al violar las normas de convivencia tanto del condominio como las establecidas en la ordenanza municipal.
No obstante, según refirió la denunciante, estas personas se sintieron atacadas y alegaron que ellos colocaban la música los viernes y sábados, días en los que les corresponde descansar a los denunciantes. Los perjudicados decidieron levantar una sanción a los infractores, pero estos reaccionaron con ofensas y amenazas violentas.
Ante la falta de respuesta por parte de la familia infractora y la creciente desesperación de los vecinos, la junta de condominio decidió escalar la situación. Se dirigieron al Servicio de Policía Comunal para que intervinieran y ayudaran a restablecer el orden en el edificio.
Después de escuchar la versión de los denunciantes, Gómez decidió convocar a todas las partes a una reunión en la sala de resolución de conflictos para mediar la problemática a través del diálogo, como lo establece la ordenanza municipal, en referencia al arbitraje de problemas vecinales.
El proceso fue dirigido por la oficial Gómez el día y hora acordados en la boleta de citación. Tras una breve charla sobre las normas para llevar a cabo la conversación, se dispuso a escuchar a ambas partes que enseguida manifestaron sus preocupaciones.
Durante la intervención, se abordaron las inquietudes de los vecinos sobre el ruido y se discutieron las posibles consecuencias legales si la situación no mejoraba. En representación de los denunciados asistió un hombre de mediana edad que aseguró que ellos tenían derecho a escuchar música en su vivienda. Sin embargo, se les explicó que estaban cometiendo una infracción porque, si bien pueden disfrutar de ese derecho, no deben impedirles a los vecinos la posibilidad del descanso.
Luego de hacerle saber cuál es su deber como ciudadano y vecino del edificio, se le exhortó a respetar las normativas y no caer en hechos de violencia.
Compromisos. En la mediación, se establecieron varios compromisos que ambas partes acordaron cumplir para restaurar la armonía en el edificio. La familia se comprometió a mantener el volumen de la música a niveles razonables durante las celebraciones y a finalizar cualquier actividad ruidosa antes de las 10 de la noche.
También llegaron a la conclusión sobre la necesidad de que los vecinos y la familia denunciada tendrían un canal de comunicación abierto para abordar cualquier futura preocupación sobre el ruido u otro tema relacionado con la convivencia.
Los implicados asumieron el compromiso de respetar los espacios comunes y a ser considerados con las necesidades de descanso de los demás inquilinos.
Hasta el momento, después de la intervención de la oficial Gómez, no han registrado más quejas relacionadas con el ruido en el edificio.
Normativas
Este caso puso de relieve lo establecido en la Ordenanza de convivencia ciudadana para el civismo y la justicia de paz comunal del municipio Libertador, en Caracas, que dicta las normas sobre los ruidos molestos y la contaminación ambiental, entre esos, los producidos por equipos de sonido, sin consideración con los vecinos.
Por estas infracciones existen sanciones que pueden ser la confiscación del elemento causante del ruido o una multa equivalente a 30 veces la moneda de mayor valor establecida por el Banco Central de Venezuela o un trabajo comunitario.
La funcionaria hizo hincapié en las normas presentes en el artículo dos, numeral 1, que dentro de la normativa municipal, promueven y garantizan la cultura de paz que fomente en la sociedad.
La legislación en detalle
Sonidos molestos. En el artículo 31 de la Ordenanza de convivencia ciudadana para el civismo y la justicia de paz comunal del municipio Libertador, se definen como sonidos molestos los que configuren contaminación sónica en fiestas, reuniones, prácticas musicales o eventos similares que perturben la paz y tranquilidad de los moradores o vecinos.
Sanción. El apartado anuncia que se considerará agravante para la aplicación de la sanción si la contaminación sónica se produce en el entorno de centros de salud, establecimientos educativos, hogares para personas adultas mayores o en cualquier espacio residencial en horarios nocturnos.
Contaminación sónica. En el artículo 31 se califican actos como colocar música con altos niveles de sonido en espacios residenciales, locales comerciales, en unidades de transporte de pasajeros, en vehículos particulares estacionados o en circulación con ventanillas abiertas, o en cualquier otro lugar donde el efecto del sonido provoque alteración a la paz ciudadana.
Valores. En el artículo 8 se definen dentro de estos, la solución pacífica de las controversias y la aplicación de medios alternativos para la resolución de conflictos, así como el respeto al ordenamiento jurídico y a las autoridades.
