Mercados y farmacias abrieron normalmente
Desde tempranas horas de este domingo se observaron colas de personas en las calles de Caracas, que esperaban su turno para entrar en los abastos, supermercados y farmacias para adquirir alimentos y medicinas, hecho que se convirtió en su prioridad en estos momentos de contingencia.
En la avenida San Martín, parroquia San Juan, uno de los encargados de un establecimiento señaló, que se les imposibilitó abrir el negocio el día sábado por la falta de energía eléctrica, pero que ya restablecido el servicio, ayer domingo abrieron desde muy temprano.
“Los clientes vinieron en busca de alimentos precisos, entre ellos arroz, harina de maíz, pasta, azúcar, café, enlatados, granos, papel higiénico, mantequilla, queso, aceite y huevos”, informó el comerciante. En las calles, vendedores ambulantes ofrecían productos perecederos como verduras, hortalizas y frutas.
Sandra de Santiago, una de las clientas, comentó que “salimos a comprar lo necesario, sin compras nerviosas, no hay presupuesto para eso, además de comida, llevamos productos de limpieza y aseo personal”.
Catia y Sucre en movimiento
En Catia, parroquia Sucre, el comercio se observó movido en supermercados, abastos y bodegas, así como en los grandes locales de venta de víveres al mayor, lo que permitía a los dueños de las bodegas en las comunidades, especialmente en los sectores populares, abastecer sus negocios y atender las necesidades de sus vecinos, sin tener que trasladarse fuera de sus territorios.
La mayoría de las panaderías atendieron al público a puerta cerrada, concentrando su producción en el popular pan canilla, francés y campesino, aunque restringiendo la cantidad a adquirir.
Algunos establecimientos permitieron acceso en grupos de 5, para que además del pan, también pudieran adquirir víveres y charcutería.
En el municipio Sucre, del estado Miranda, el panorama era el mismo, colas en los distintos comercios, pero que fluían con rapidez.
Durante nuestro recorrido por los comercios ubicados en las zonas de La Urbina, Petare, Palo Verde y Los Dos Caminos, se atendía a los clientes de forma rápida, con el apoyo del servicio de seguridad por parte de los funcionarios de PoliSucre.
Mientras que, algunos comerciantes informales ofrecieron productos perecederos, en sus puestos de ventas o de forma itinerante en camiones. Las distintas farmacias, tanto del sector público como privado, también ofrecieron su servicio a la considerable cantidad de clientela, que solicitaban medicamentos, pañales y productos de aseo personal como pasta de dientes, jabones de tocador, desodorantes, toallas sanitarias y champú.
Ya pasado el mediodía, las colas habían disminuido en todos los comercios, en cuyos locales aún se observaban productos de la dieta diaria disponibles para la venta.


