24 mayo, 2026
Los Rolling Stones y la IA

Esta semana, la histórica banda británica The Rolling Stones divulgó en todas las plataformas digitales su nuevo videoclip, como parte de la promoción de su último álbum Foreign Tongues, el cual saldrá a la venta el próximo 10 de julio. Hasta ahora todo bien. Lo polémico o escandaloso de este lanzamiento, que acompaña la canción In the stars, es que por primera vez se ha utilizado inteligencia artificial generativa (IAG) para recrear los rostros de los integrantes del legendario grupo de rock, como si otra vez rondaran los 20 años de edad.

Esto de “rejuvenecer” a los miembros de una banda no es nuevo en el mundo del rock ni en la producción audiovisual. Hace no pocos años, grupos como Queen o The Cure, también británicos, en los videoclips de sus canciones The Miracle y Boys Don’t Cry, respectivamente, usaron a actores jóvenes para recrear una etapa adolescente o lozana de sus integrantes.

Otro ejemplo, muy sonado, fue la película El irlandés del cineasta norteamericano Martin Scorsese, quien en 2019 usó la nueva tecnología CGI para rejuvenecer a Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci, en escenas donde debían verse imberbes y joviales. Esto fue muy polémico porque la crítica estadounidense coincidió en que, además de lo costoso y complejo del proceso, el resultado fue poco convincente y definitivamente no logró su cometido.

Pero estamos en 2026 y no en 2019. Ya no se usan actores jóvenes y las nuevas tecnologías han tenido un crecimiento exponencial, sobre todo en la generación digital de imágenes, textos, audios y videos, lo cual ha sido celebrado, pero también duramente criticado porque está creando un nuevo ecosistema informativo constituido fundamentalmente por contenidos virtuales, irreales, engañosos, inexistentes en el ámbito de lo real y administrado por las grandes corporaciones de Silicon Valley, aliadas estratégicas de la actual administración de Washington.

Por eso lo de los Stones y su videoclip no es poca cosa. La banda británica está contribuyendo, por un lado, a la normalización en el consumo masivo de imágenes generadas digitalmente y, por el otro, a la legitimación del uso de la IAG en espacios de creación audiovisual en que hasta ahora aún había cierta reticencia. Y así lo recogen medios, críticas y comentarios: Si ya lo hicieron sus majestades del rock, ¿quién puede detener esto que se avecina?

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