La vanguardia – Últimas Noticias
En una entrevista preguntaron a Julio Anguita, histórico dirigente del Partido Comunista de España, por una recomendación para los dirigentes políticos de izquierda. Anguita recomendó que cenaran más en su propia casa.
Aunque sencilla, la recomendación me suscitó la imagen de un freno impuesto al menos a dos conductas que resultan reprochables. La primera, quizá no remediable con solo no salir de casa, es la de los “guisos” acordados entre caña y comida. Cuántas conductas baratas, comisiones y concesiones se rubrican con bebidas caras.
La otra es la ostentación. El consumismo es droga que hace efecto frente al público. El exhibicionista siente plenitud por su despliegue. Quien lo ve sabe que pretende subrayar su supuesta valía a través de la exhibición de subordinaciones y consumos.
La imagen es contrarrevolucionaria. No importa si la ostentación se hace sin haber robado un centavo. Es clasista, discriminatoria, establece diferencias odiosas y desdibuja las responsabilidades políticas al crear la apariencia de ser posiciones de privilegio.
Quien recomendó, Anguita, fue uno de los más destacados comunistas de la historia de España. Vivió fiel a predicar con el ejemplo.
En otra entrevista, intentaron acorralarlo para que criticara a Maduro. Anguita respondió que sí, que tendría muchas cosas que decirle a Maduro si se reuniera con él, “pero desde una posición clara, en la misma trinchera con él frente a los otros”, y aclaró que se refería a Estados Unidos. Contó que así ocurría con Fidel. Agregó que, en ambos casos, sabía que se trataba de críticas a compañeros de trinchera y que el enemigo era otro.
Cito a Anguita para recordar el tema de “la vanguardia”, concepto fascinante y necesario de toda teoría revolucionaria. Su comprensión y compromiso no pueden agotarse con la sentencia “la vanguardia es la clase trabajadora”. Lo es, sin duda, pero una persona no es la “clase” y las revolucionarias y los revolucionarios somos personas y ojalá, como reta siempre Roberto Malaver, que lleguemos al menos a ser gente.
En medio de las dificultades que nos ha impuesto la guerra que libra la élite de Estados Unidos contra nuestra Revolución Bolivariana, la discusión sobre las características de nuestra vanguardia y la conformación de su espíritu cobran un valor especial. Nuestra resistencia es heroica; reforcemos nuestra moral, seamos ejemplo de estoicismo, de desprendimiento, de entrega, de honestidad y de perseverancia.
