La UCV en la memoria
Quienes crecimos en Caracas tenemos una UCV particular en la memoria, la cual cambia con cada época y en cada persona. Yo nací en el Hospital Universitario. Por supuesto, no guardo recuerdo alguno de esa mañana de mayo del 67, pero a partir de ese momento conservo muchas imágenes asociadas a la principal institución de educación profesional y técnica del país.
En los 70, recuerdo a mis tíos Toñito, María y Nicolasa caminando al campus con sus sillas de extensión al hombro, símbolo inequívoco de esa época para identificar a un estudiante ucevista. No se trataba de un artilugio de descanso sino una evidencia de lo importante que era leer por horas los textos que fundamentaron sus carreras. Fue una época de compromiso, lucha política y debate intelectual, con las canciones de Silvio, Pablo, Los Guaraguao y nuestro inolvidable Alí como fondo musical.
Otro recuerdo emocionante fue mi primer día de clases en la Escuela de Comunicación Social de la UCV, primer centro de formación profesional de periodistas de Venezuela. Ya tenía una carrera previa y laboraba en el campo profesional, por lo que ingresé con 27 años. Eso me permitió estar muy consciente del reto intelectual al cual me enfrentaba. Por tal razón, las lecturas, la atención en clases y el diálogo con docentes y futuros colegas fue una constante en todo ese periplo académico.
El hito culminante de este apretado recorrido personal fue aquella emotiva tarde de octubre de 1999 cuando me estrené como profesor instructor de Lengua y Literatura. En ese preciso momento comenzó un nuevo viaje de intensa estimulación intelectual: postgrado, estudios, preparación de concurso, proceso de formación docente y aprender enseñando.
Esta semana de 2024 se han reiniciado las actividades académicas en la UCV. Poco a poco se están configurando nuevas imágenes para el recuerdo, con el telón de fondo de la recuperación integral de sus espacios que, además, ha rescatado mucho del proyecto arquitectónico que visionó Carlos Raúl Villanueva.
Solo falta recobrar también el estímulo intelectual, el diálogo académico, el fomento del pensamiento crítico y el compromiso real con la producción de conocimiento científico y humanístico para el desarrollo integral de la Nación que siempre caracterizó a la UCV en su historia. Quienes amamos profundamente nuestra Alma Mater así lo deseamos.
