14 enero, 2026
Entre ladrones - Últimas Noticias

Mientras el Project 2015 de Donald Trump, con su despliegue militar por el mar Caribe y su diplomacia por la fuerza, continúan tomando poco a poco a toda la región, los últimos acontecimientos hacen ver como la lógica de las guerras proxy sigue siendo uno de los tableros que utiliza la élite de poder de Estados Unidos en la actualidad, para tratar de someter con fuerza hegemónica su liderazgo mundial.

Recientemente el Gobierno de Venezuela ha podido develar planes en los cuales se pretende usar el territorio de Trinidad y Tobago como dispositivo para operaciones de falsa bandera y especialmente en una lógica agresiva que va más allá de los ejercicios militares que ese país hará a pocas millas de distancia de las costas venezolanas con el Comando Sur.

Entonces es básico pensar que ante la imposibilidad actual de poder utilizar a Colombia como dispositivo para agredir a Venezuela, y procurando el disparador que lleve al escalamiesto definitivo para el ensayo que tienen planteado de cambio de régimen político en nuestro país, entonces sea el nuevo Gobierno de Trinidad y Tobago, presidido por la primera ministra, Kamla Persad- Bissessar, que brinde su territorio cual colonia para la ejecución de maniobras tendentes a desestabilizar la paz y en especial la integridad territorial de Venezuela.

Este triste papel que estaría cumpliendo Trinidad y Tobago se asemeja mucho al que está ocurriendo en casos como el de Ucrania, utilizado como dispositivo del Occidente colectivo para tratar de agredir y destruir a Rusia; Taiwán, como factor para tratar de desestabilizar a China y generar escenarios de tensión en un estrecho esencial para el comercio mundial, o Israel, dispuesto para tratar de colonizar Oriente Medio entero, lo cual pasa en especial por derrotar a Irán.

Sin embargo, el caso de Trinidad y Tobago resulta terrible, ya que su acción e inacción no solo va contra vía incluso de la manifestación de los Estados del Caribe que han expresado preocupación por la escalada de agresión del Comando Sur en el Caribe, sino además porque promueve la incorporación de su Estado como parte de un conflicto que abiertamente hará volar por los aires la declaración de América Latina como zona de paz decidida en la Cumbre de la Celac de 2014.

Ante esta situación cualquier medida de carácter político y diplomático para obligar al Gobierno de Trinidad y Tobago a volver a la racionalidad, no solo debe ser aplaudido sino aupado, más aún cuando ni siquiera han hecho nada para el cuidado de sus propios ciudadanos que han sido asesinados en las ejecuciones extrajudiciales desarrolladas en el Caribe por parte del Comando Sur, hoy desplegado bajo la farsa de la lucha contra el narcotráfico.

Trinidad y Tobago pretende ser utilizada como copia de guerra. América Latina debe despertar.

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