La defensa de la democracia
La defensa de la democracia y la soberanía es un asunto de cardinal importancia para la nación venezolana, de ello depende su presente y su futuro. Responder a la violencia desatada por las huestes fascistas de María Machado y Edmundo González Urrutia no es una tarea exclusiva de los cuerpos de seguridad del Estado, es también una responsabilidad de la Asamblea Nacional y de toda la ciudadanía.
Ante la gravedad de los acontecimientos de julio, cuando la facción totalitaria y violenta de la oposición utilizó la agenda electoral para intentar un golpe de Estado, el pueblo se lanzó a las calles a defender su democracia, las instituciones del Estado actuaron con celeridad y firmeza, la conducción estratégica del presidente Nicolás Maduro hizo posible la victoria de las fuerzas democráticas.
El principal foro político del país asume el desafío de reformar las leyes electorales. La discusión comenzó el jueves 3 de octubre con los partidos políticos, seguirá con el CNE y el Tribunal Supremo de Justicia, con la Academia y las facultades de Derecho, los parlamentos comunales, los consejos legislativos, los concejos municipales, en fin, con el depositario de la soberanía: el pueblo.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, planteó la conformación de mesas de trabajo que abordarán las reformas legislativas, que podrían derivar en un código electoral, y otra que estudie la factibilidad de una reforma a la Constitución, como lo expuso el diputado Nicolás Ernesto Maduro.
Los límites del sistema político liberal están a flor de tierra. Surgen nuevos conceptos como el de democracia como proceso complejo, o democracia compuesta, o pluridemocracia; lo cierto es que sin cambiar la economía no habrá transformaciones políticas de largo alcance, un arreglo social que produzca estabilidad y bienestar.
En Venezuela, soberanía y democracia son conceptos inseparables.
