La comuna Greenwood – Últimas Noticias
En 1906, una comunidad del estado de Oklahoma decidió crear la comuna Greenwood en la ciudad de Tulsa. Para el año 1921, esta comuna era un ejemplo de convivencia, paz y prosperidad convirtiéndose en un boyante centro de negocios y servicios, al punto que era conocida como la Wall Street Negra. Contaba con 11.000 habitantes que vivían en 35 manzanas, con al menos 15 médicos, una docena de sastres, siete abogados, un joyero, una fábrica de ropa y una pista de patinaje entre sus más de 240 negocios, restaurantes, cines y periódicos. La comuna participaba en el auge petrolero de la región.
Cuando el intelectual W.E.B. Du Bois visitó la comuna Greenwood, a principios de 1921, dijo: «Se nota en todo el sur, con algunas excepciones, la nueva esperanza y el poder de la gente de color». En menos de dos décadas, Greenwood se había transformado de una zona árida de tierras bajas al norte del centro de Tulsa en una comuna que era el centro de la actividad económica afroamericana del suroeste.
A las 10:30 de la noche del 31 de mayo de 1921, medio millar de blancos se concentraron ante la comisaría, donde prestaron juramento como “asistentes de policía” y, con el apoyo de algunos agentes, saquearon varias armerías. Siguieron horas de asesinatos racistas y persecuciones callejeras a tiros contra personas negras, de crímenes salvajes. Un indigente ciego y con ambas piernas amputadas fue amarrado a un carro y arrastrado hasta la muerte. La jauría blanca bloqueaba ambulancias para impedir la atención a las personas heridas y que, tras incendiar las primeras casas de Greenwood, amenazaba a los bomberos a punta de pistola para que no sofocaran el fuego. Difundían bulos sobre un “alzamiento” de la comuna y la supuesta llegada de “trenes llenos de negros” para ocupar Tulsa.
A las 5:08 del amanecer del 1º de junio de 1921, sonó una sirena, una metralleta disparó y comenzó la invasión de media docena de aviones privados a modo de ‘fuerza aérea’ que lanzaba dinamita y bombas incendiarias. Durante aquellas 18 horas de la masacre racial, respaldada por miembros del Ku Klux Klan y apoyada por las fuerzas de seguridad, el procedimiento se repetía: los grupos blancos llegaban a una casa, saqueaban los objetos de valor y la prendían fuego. Previamente sacaban a la calle a sus residentes negros para llevarlos a punta de pistola a un improvisado campo de reclusión. La policía se limitaba a colaborar con las ‘detenciones’. Más de 300 personas fueron asesinadas, más de 1000 resultaron heridas y más de 6000 fueron detenidas. Simón Rodríguez siempre nos dice: “Abramos la historia”. Sólo así podemos conocer al enemigo de la humanidad.
