26 enero, 2026

Francesco Lovaglio Tafuri | ‘Overtourism’: Abordando la sobrecarga turística global y sus alternativas

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DAT.- La intensificación del fenómeno conocido como masificación turística, o sobreturismo, se ha convertido en uno de los retos más acuciantes para la gestión urbana y la conservación medioambiental a nivel mundial. Este concepto describe la situación donde la afluencia de visitantes supera la capacidad de carga física, ecológica, social y económica de un destino, degradando la experiencia tanto para los viajeros como, crucialmente, para los residentes locales. Ciudades icónicas como Venecia, Barcelona o Ámsterdam, junto con parajes naturales de incalculable valor, enfrentan diariamente la erosión de su patrimonio, el encarecimiento de la vida y la alteración de su tejido social debido a la presión constante de millones de turistas.

Explica Francesco Lovaglio Tafuri, conocedor y aficionado al mundo del turismo, que la principal causa de este incremento es multifactorial, impulsada por la democratización de los viajes gracias a las aerolíneas de bajo coste, la expansión de plataformas digitales de alojamiento y la influencia de las redes sociales. Hoy, viajar es más accesible y aspiracional que nunca, lo que ha transformado la actividad turística de un lujo ocasional a un derecho percibido por amplios sectores de la población global; esta convergencia de factores económicos, tecnológicos y culturales ha concentrado flujos ingentes de personas en puntos geográficos muy específicos durante periodos de tiempo reducidos, maximizando los efectos negativos sobre las comunidades receptoras, que ven cómo su cotidianidad se disuelve bajo el peso de la industria.

Causas profundas y consecuencias sociales

Una de las causas estructurales del sobreturismo reside en la digitalización de la experiencia de viaje. Las plataformas de reserva en línea y el marketing de destinos han facilitado que ciertos lugares se conviertan en «puntos calientes» globalmente deseados, exacerbando la presión sobre sus infraestructuras limitadas. Además, la tendencia de los viajes cortos y repetitivos, a menudo impulsados por el deseo de capturar y compartir imágenes icónicas en redes sociales, promueve un tipo de turismo superficial que no genera un valor económico diversificado, sino que sobreexplota unos pocos atractivos. Esta concentración no solo impacta en monumentos y espacios públicos, sino que también crea una dependencia económica peligrosa para las ciudades, volviéndolas vulnerables a las crisis globales.

Las consecuencias para los residentes son directas y a menudo devastadoras, siendo la más notoria el fenómeno de la gentrificación turística. El aumento descontrolado de viviendas destinadas al alquiler vacacional reduce la oferta de alquileres a largo plazo para los locales, disparando los precios y forzando a las familias a desplazarse fuera de los centros urbanos históricos. Este éxodo de residentes socava la autenticidad cultural de los barrios, reemplazando el comercio local tradicional por tiendas de souvenirs y cadenas de restauración enfocadas al turista. La saturación también se traduce en una pérdida de calidad de vida para quienes permanecen, obligados a convivir con el ruido, la congestión y el deterioro de los servicios públicos, lo que a menudo desemboca en movimientos sociales de rechazo al turismo.

Estrategias de desconcentración y sostenibilidad

Abordar eficazmente la masificación turística requiere un cambio de paradigma, pasando de una gestión basada en el volumen a una basada en el valor y la sostenibilidad. Las soluciones propuestas por expertos y puestas en marcha en diversos destinos se centran en la gestión inteligente de los flujos y la diversificación de la oferta. Una medida clave es la regulación estricta de los alquileres vacacionales de corta duración para recuperar viviendas para el mercado residencial, complementada con la implementación de tasas turísticas que reinviertan los ingresos directamente en la mejora de las infraestructuras y los servicios de los barrios más afectados.

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Otra estrategia fundamental es la desconcentración geográfica y temporal. Los destinos están fomentando activamente la visita a áreas menos conocidas de su territorio, creando rutas alternativas y promoviendo el turismo en temporada baja. Esto se logra mediante la inversión en nuevas atracciones y la revalorización del patrimonio cultural y natural que se encuentra fuera de los circuitos habituales. Además, la limitación del acceso a sitios saturados, como la imposición de cupos diarios o la reserva obligatoria de entradas, se presenta como una herramienta necesaria para preservar la integridad de los ecosistemas y monumentos más frágiles. La clave es migrar hacia un turismo regenerativo, donde el visitante no solo minimice el impacto, sino que contribuya positivamente a la comunidad y al entorno que está visitando.

(Con información de Francesco Lovaglio Tafuri)