20 marzo, 2026

Empecé trotando en el parque y terminé cuidando a los perros

Empecé trotando en el parque y terminé cuidando a los perros


Estaba en el parque y había un montón de perros que eran alimentados por una señora que veía siempre, todos los días atendiendo a esos perros, todos tenían un nombre y ella los regañaba mientras le ponía la comida, porque algunos querían ir a comer de la comida del otro.

Eran como 8 perros, todos la respetaban mucho y estaban contentos, de verdad me llamó tanto la atención que esperé a lo lejos hasta que terminara de atenderlos, para preguntarle con curiosidad qué les daba, cómo los conocía etc.

Era una señora mayor, yo estaba recién mudado y busqué un lugar cercano para trotar todos los días y ahí estaba la señora. Yo disciplinado trotando y ella disciplinada llevando comida a esos perros, que solo veía cuando ella estaba, por cierto.

Me acerqué un día y la señora un poco antípatica me contestó a regañadientes que eran perros de la calle, que ella atendía, ella creyó que la iba a criticar, pero realmente, estaba interesado en conocer su historia y la de los perros.

El primer día me solo me contestó que eran perros de la calle y que así como a mi me daba hambre a ellos también. Me pareció bonito, sobre todo porque todos los perros la querían y a mí me gustaba uno que ni me miraba, solo quería comer lo que la señora traía.

Un día me armé de valor y le llevé unos rollitos congelados que venden en el supermercado, que dicen comida para perro y me acerqué con cuidado para dárselo. Ella me miró y me dio las gracias, los perros comían.

Era una señora mayor, con un carrito de esos de mercado, lleno de comida, empezamos a conversar y me impresionó la capacidad de la señora de alimentar a esos perros y algunos gatos del parque, solo con la pensión y me comprometí a ayudarla cuando pudiera.

La señora Magaly, nos hicimos amigos y luego de trotar, la parada obligada a saludarla a ella y a los perros del parque. Me hice cercano a ellos, me conocían y yo a ellos, algunos más cariñosos que otros, pero todos ya me conocían.

Entendí que ella sola no podía con ellos, me impresionó ver como se llevaba a los perros para su casa para luego llevarlos a una jornada de esterilización, pagaba con su dinero la cirugía y las medicinas además los tenía en su casa para la recuperación. 

Empecé a ayudarla.

Llegó una perrita al parque, estaba muy maltratada, ella me pidió que la metiera en casa para recuperarla, esterilizarla y dejarla nuevamente en el parque. Yo no quería ni meterla y si la metía, no iba a devolverla a la calle. Me parecía una locura.

Magaly me explicó que no podíamos tenerlos a todos en casa, ojalá todos pudieran tener un hogar. Me explicó que esos animales son animales comunitarios, viven en la calle, pero alguien se hace cargo de ellos, de su alimentación, de bañarlos y de su salud.

El hecho es que me convenció, me llevé a “Linda”, así la llamé, la llevé al veterinario, me costó un poco entenderla y que ella me entendiera, no sabía pasear con correa y la gente creía que la estaba maltratando porque la arrastraba, yo tenía que ir al trabajo temprano, fue difícil la primera semana.

Ella se recuperó en 15 días, el veterinario me dijo que estaba lista para esterilizarse, preparamos todo, mis horarios, el traslado, sus cuidados ese día, es que yo trabajaba y la señora Magaly me ayudó a coordinar todo. Porque yo solo, de verdad no podía. 

Recuerdo que esa mañana, bajé a Linda y se la dejé a la señora Magaly en el lugar de la jornada, se la entregué con un paño y al salir del trabajo, fui al parque como todos los días y saludé a los perros, me preocupé. 

La señora Magaly llegó tarde a su casa, no sabía nada de ella, hasta la noche tarde, estaba con Linda en su casa, se quedó con ella para los cuidados post operatorios. Yo me preocupé, era raro, no tener a Linda en casa. 

Pasaron los días, acordamos que yo la apoyaría algunos días con los perros del parque y ella con Linda, se creó una rutina, me hice el cuidador de los perros del parque. El padrino de lo que necesitaran y el apoyo de la señora Magaly. 

Me enamoré profundamente de esos perros, lloré cuando dimos a Matón en adopción y me sentí raro cuando vi a Linda nuevamente en el parque. No en un hogar.

Entendí varias cosas

Los que alimentan animales en situación de calle, tienen un corazón tan grande que se olvidan de sí mismos.

Los cuidadores de animales en situación de calle, necesitan ayuda, desde quien los apoye, los supla, les done alimento, los lleven o traigan, cubran algún tratamiento, no críticas.

Necesitan ayuda para dar en adopción a estos animales

Durante la pandemia, la ayudé a alimentarlos y debo confesar que no sabía de gatos, nada, de nada y subí un gato, que terminó siendo gata, me quedé con ella y sigo ayudando con los perros del parque. 

Aquí, madre e hijo con Chipita, todos del parque

La familia de la señora Magaly, se la llevó fuera del país, siempre hablo con ella, algunos perros murieron en pandemia, otros se quedaron y me aceptaron como cuidador. Pero ya no son 8, quedan 4. 

Fueron días muy difíciles, algunas vecinas me ayudan y vamos poco a poco ayudando a los animalitos, pero ahora entiendo por qué fue tan antipática conmigo al principio. La gente critica el trabajo que hacemos y ayuda poco.

Pero verlos correr emocionados moviendo la cola porque saben que van a comer, no tiene precio. Es duro, he llorado, he reído y he visto a algunos irse con sus nuevas familias. Creo que me hice proteccionista. Sí, puedo decir, que soy un cuidador de perritos comunitarios. 

Señorita, mi gata

Ayudarlos, me cambió la forma de ver las cosas. Gané una amiga y ahora conozco a más personas, que aman y respetan a los animales. Tengo amigos muy peludos y una gata que recibe huéspedes para cada esterilización.



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