El peligro de ser intenso (14)
Olas de rumores van y vienen como una marejada inusitada a la luz del plenilunio cercano al solsticio de invierno. Al parecer estamos decididos a mirar con asombro y estupor nuestra imagen humana autodestruida, hecha añicos en un espejo. Soñamos como una pesadilla lejana Hiroshima y Nagasaki, aquí como un espejismo que da sed, enfrente a nuestro mare nostrum caribano.
Tan es así, que nadie habla de ello. Solo mi vecino aterrorizado, porque vive cerca de un objetivo militar, en pleno este de la ciudad, en esa zona de confort, acorralado, de tal manera que duerme bajo la cama y usa una bacinilla como casco. Volteó la mesa del comedor contra el balcón para que la onda expansiva no le destroce, ni siquiera su mueble, el boulle Luis XV, que tiene en la sala comedor, y las copas de cristal de Bacará. Regalo de Pedro el Breve cuando contrajo nupcias. Su ex mujer, a cada rato lo llama y le recuerda que está en el gimnasio acomodándose las carnes para cuando llegue algún marine de los artillados la trinche.
Mientras, el pueblo celebra las catrinas en el día de los santos difuntos, pleno domingo, tramutando marines fentanilicos, en modo zombie, allí donde los tercera edad nuestros, plaza adentro echan un pie, al ritmo de la dimensión latina y Oscar de León. En el Time Square neoyorquino, su alcalde musulmán, por sobre los rascacielos sin querer queriendo, como una venganza cubana de alta mar, escucha a la Sonora Matancera y Celia Cruz, cantándola, mientras Miami llena de inmigrantes en peligro de extinción, se pliega al terror de la Casa Blanca. Ironías del destino, porque es nuestra cantante preferida de la mayor de las Antillas, la cantante. Oooooh la que canta. Así nosotros bloqueados y amenazados por el gringo del peluquín color naranja.
El mambo hizo furor en Nueva York, pero el cha cha cha lo derrotó, ahora un nuevo ritmo apareció y es el inquietante rokanroooool. Andy Warhol echa un pie, mientras Harlem se caga de la risa y Noam Chomsky dice: regresemos a los imaginarios diversos de nuestros ancestros. Aquí, en la danza de todos los fuegos y en candela pura, las cortes de María Lionza, Simón, Negro primero, Goyito e Ismaelito con su cachucha terciá hacemos vida roraimera. Más intensos y peligrosos.
