20 marzo, 2026
El fin de año y la tecnología social

Sí, como algunos pueden advertir se trata de una fecha  del calendario y una hora del reloj, el 31 de diciembre a las 12 am, se despide el año viejo e inicia el nuevo, se comen las doce uvas, las mandarinas, se sale con la maleta a recorrer las calles, se estrena una ropa interior amarilla, entre otras tradiciones; todo sea por atraer la buena suerte en el año que inicia. Tradiciones, cultura, que le dan sentido y cohesión social, es decir lo hacen ser parte de un colectivo, es una forma de estar en comunión.  

Significado, significantes y sentido de esta fecha 

Sí usted trata de indagar sobre los significantes, significado, sentido y valor de esta fecha, resulta ser que tiene su origen en el norte, los países nórdicos, y se refiere a una celebración pagana relacionada al solsticio -sol quieto- de invierno, la noche más larga y el día más corto de esta parte del planeta debido a que  el sol está más lejano, inicia el 21 de diciembre, nada que ver con los pueblos del Sur Global, donde pasa todo lo contrario, el sol está más cerca, los días son más largos y las noches más cortas, indicando el inicio del verano. 

El solsticio indica el punto de mayor lejanía del sol del ecuador y como el eje de la tierra está inclinado 23,5° la incidencia de los rayos de sol difieren en el lado Sur y Norte del planeta . Así que para nosotros no debería ser la noche buena sino el día bueno. Para el Sur, la noche más larga comienza del 21 al 22 de junio, el punto más alejado del sol en esta parte del planeta. Para completar las otras dos posiciones extremas de la tierra con respecto al sol en su movimiento cíclico están los equinoccios -noche igual-, donde el sol está en su punto más cercano al ecuador, donde los días y las noches tienen 12 horas de duración, éstos se registran en dos fechas del año, alrededor del 20 de marzo y del 23 de septiembre, indicando el inicio de la primavera y del otoño para el Norte y viceversa para el Sur. Estás fechas completan lo que se podría denominar  “el calendario cósmico terrestre”, no es una creación del hombre, es decir, no son una tecnología social. 

La importancia de este  calendario cósmico terrestre en la agricultura es fundamental marca los tiempos de siembra y cosechas, este cronómetro de la naturaleza ha sido usado milenariamente, por lo pronto el ser humano mayormente  depende de la sincronía con  estos tiempos cósmicos, por lo menos en la tierra, no sé si en la estación espacial, con un ambiente controlado hayan logrado la siembra plantas con éxito, más allá de ficción del cine o la literatura. 

Cultura más que la naturaleza 

En la mayoría de los pueblos de los países del mundo se celebra esta fecha más como una convención social basada en negocios y en transporte aéreo.

Pero hay excepciones, por ejemplo: China (año lunar),  celebra el llamado año nuevo chino  en la primera luna nueva después del inicio del solsticio de invierno, entre el 21 de enero y el 20 de febrero; para Irán y Afganistán (Nowruz, all nuevo año persa), corresponde con el equinoccio de primavera, el 20 al 21 de marzo, coincidiendo con el inicio de la primavera; en Israel, con el año nuevo judío, que cae entre septiembre y octubre, en base al calendario judío, más cercano al inicio del otoño en el norte del planeta, tiempo de cosechas previas al invierno, tiempo para agradecer, también teológicamente se considera que el mundo nació en estos meses, en la cultura judía hay tres fechas más para celebrar  año nuevo.

Curioso, todos estos países están en el norte y aún conservan su tradición milenaria de año nuevo. 

En nuestra América, ¿cuándo celebraban nuestros pueblos originarios el nuevo año, con el inicio de cada primavera o con el inicio del otoño o del verano? 

Otro significado, sentido y valor del fin de año

Llama la atención, Arabia Saudita y los países islámicos con su celebración del año nuevo, en su calendario islámico,  se rigen por la Luna, éste no comienza con el nacimiento de una figura religiosa sino con un evento político y social:  la emigración (Hégira) del profeta Mahoma y sus seguidores de la Meca a Medina, ambas ciudades de la región occidental de Arabia Saudita, en el 622 d.C., siendo éste el año 0 AH (Año Hégira) de su calendario. Al regirse por la Luna cada año de este calendario tiene 354 o 355 días de duración, 11 días menos con respecto al calendario gregoriano, donde un año dura 365 días. Esos 11 días de diferencia  se van acumulando y hacen que se desplace la fecha del año nuevo con respecto al nuestro 31 de diciembre. Así que, para ellos su nuevo año (1448 AH) cae a mediados de junio 2026. Esto marca una diferencia en su celebración, en lugar de ser un día  festivo es espiritual, reflexivo y de luto.

¿Una tecnología social, alienante?

Buscándole las cinco patas al gato,  resulta ser que ambos el reloj y el calendario son manifestaciones de tecnologías sociales elaboradas con el propósito de modificar y organizar las conductas colectivas, muy antiguas, son el resultado de los llamados procesos civilizatorios aquellos que permitieron mejorar la calidad de vida al mejorar el dominio de la naturaleza, aumentar la producción, almacenamiento y conservación de alimentos; mejorar nuestra protección frente al cambio climático y sus inclemencias; mejorar nuestra salud; mejorar nuestra organización y acción colectiva pero al costo de perder libertades con la concentración de poder, más grave aún la pérdida de nuestra conexión con el otro, con la madre tierra y con el cosmo, con los procesos productivos y los productos de los que somos parte -alienación.

La cosa se pone más interesante pues es la conjunción de una tecnología social con la cultura dominante que al ser instrumentalizadas ejercen una función social globalizante, como resultado hoy hablamos de un Santa Claus o un Niño Jesús, ambas tradiciones que fueron impuestas por los conquistadores, con la expansión de sus imperios, se deslocalizaron para hacerse globales en sus  significantes, significado, sentido y valor,  ahora se trata de consumo masivo sincronizado globalmente en los mercados.

Ojalá, cada quién logre darle un sentido y un valor más allá de lo festivo, del consumo y de lo material, que sirva para darle más espacio al espíritu en nuestra vida, para hacernos más humanos, para un momento de reflexión, de cambio, de comunión.

Que sea un momento para reforzar nuestra identidad y revalorizar todas las manifestaciones de nuestra cultura popular, como reducto de resistencia y sincretismo, de afirmación de lo que somos.

Ver fuente