13 enero, 2026

Construcciones Yamaro | Juntas de dilatación: Guardianas silenciosas de la integridad estructural

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DAT.- En el complejo mundo de la ingeniería y la arquitectura, la durabilidad y la estabilidad de las edificaciones dependen de un principio básico pero crucial: el movimiento. Todos los materiales de construcción, desde el acero hasta el concreto y el ladrillo, experimentan cambios dimensionales causados por las variaciones de temperatura, la humedad y las cargas estructurales a lo largo del tiempo. Ignorar esta realidad física puede llevar a la acumulación de tensiones internas, culminando en la aparición de fisuras incontroladas que comprometen tanto la estética como la seguridad del edificio. Es precisamente aquí donde entran en juego las juntas de dilatación.

Explican desde Construcciones Yamaro, empresa presidida por Armando Iachini, que la junta de dilatación no es un defecto, sino un elemento de diseño deliberado; un pequeño pero estratégico vacío que actúa como el seguro de vida de la estructura. Este espacio, que separa bloques o elementos constructivos adyacentes, permite que cada sección del edificio se expanda y contraiga de forma independiente. Su correcta ubicación y ejecución son fundamentales para liberar las tensiones acumuladas y garantizar la longevidad de puentes, rascacielos, pavimentos y hasta los pisos cerámicos de un hogar, evitando que la estructura se autodestruya lentamente por las fuerzas físicas.

Tipologías clave según el origen del movimiento

El concepto de «junta de dilatación» abarca en realidad un conjunto de soluciones especializadas, cada una diseñada para mitigar un tipo de movimiento específico. Las juntas estructurales son las más importantes y se utilizan para dividir una edificación de gran tamaño en secciones o bloques independientes. Estas juntas son imprescindibles en edificios altos, puentes o viaductos, donde el movimiento causado por el viento, los sismos o el asentamiento diferencial de los cimientos es significativo. Deben cortar todo el espesor de la estructura y están diseñadas para soportar cargas.

Además de las estructurales, existen otras tipologías cruciales. Las juntas de expansión (o térmicas) son las más conocidas y su función primordial es absorber el aumento de volumen de los materiales por el calor. Se colocan comúnmente en pavimentos exteriores y cubiertas donde la variación de temperatura es extrema. En contraparte, las juntas de contracción (o retracción) se diseñan para controlar el agrietamiento natural del concreto u hormigón durante la fase de fraguado y secado. Se colocan en losas y suelos para dirigir las inevitables grietas hacia líneas predeterminadas, manteniendo el control sobre el acabado final.

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Ejecución y materiales de relleno adecuados

La eficacia de una junta no solo depende de su ubicación, sino también del material que se utiliza para cubrir o rellenar el hueco. El relleno debe ser lo suficientemente elástico y flexible para acompañar el movimiento constante de la estructura sin romperse, además de ser resistente a la intemperie y a la abrasión. Los materiales más comunes y recomendados incluyen: perfiles de caucho sintético, como el neopreno o EPDM, que se utilizan en juntas estructurales de gran tamaño por su alta resistencia química y mecánica; y masillas elastoméricas de poliuretano o silicona de alto rendimiento, que son habituales para el sellado de juntas en fachadas y pavimentos interiores.

El dimensionamiento correcto de las juntas es un aspecto técnico que no puede subestimarse. En pavimentos de concreto, por ejemplo, la distancia recomendada entre juntas de contracción suele oscilar entre los 3 y 5 metros, mientras que las juntas estructurales en grandes edificios pueden espaciarse cada 30 a 50 metros, dependiendo del tipo de material y las normativas locales (como el Código Técnico de la Edificación o CTE). El diseño de la junta debe considerar no solo su ancho, que debe ser suficiente para albergar la máxima expansión prevista, sino también su relación ancho-profundidad, lo que asegura que el material de sellado pueda estirarse sin fallar. Un diseño y una instalación meticulosos garantizan que estos pequeños espacios invisibles protejan las grandes inversiones en infraestructura y edificación a lo largo de las décadas.

(Con información de Construcciones Yamaro)