Colón for export – Últimas Noticias
Cuando el 12 de octubre de 2004 activistas indigenistas derribaron el grupo escultórico Colón en el Golfo Triste de Rafael de la Cova (1904), la opinión pública se dividió en dos bloques: quienes lo calificaban de actos vandálicos, asegurando que con esas acciones se pretendía “borrar la historia”, y quienes rescataban el gesto de una “justicia” atávica.
Más que la historia, lo que entra en juego es la memoria, que en palabras del filósofo francés Pierre Nora, es el relato de lo que ya no es, pero que une pretérito y presente. Es el vínculo emocional que nos liga con lo remoto. A diferencia de la historia —de la que solo nos quedan trazas verificables— la memoria ajusta los hechos a una narrativa que intenta construir, por lo que siempre tiende a contar medias verdades o mentir, edificando leyendas.
Entonces, para sostener esa relación afectiva, se aspira a representarlo en símbolos e imágenes para imponer narraciones que permiten fijar ese sentimiento colectivo y reafirmarlo siempre. Una de las formas de mantener esos discursos en el tiempo es precisamente por medio de días nacionales o monumentos.
Paul Ricoeur reflexiona que, en toda historia —y en cuestión de monumentos—, se conjugan a la par tres tiempos: el referencial, el figurativo y el continuo. El tiempo de referencia, es el personaje histórico o evento al que se está intentando homenajear con la efigie.
En el caso de Cristóbal Colón, un nauta genovés del siglo XV que buscando una ruta alternativa a las Indias acabó tropezándose con un continente. En cambio, las dos últimas décadas decimonónicas la imagen de Colón era otra: la de una España en crisis apelando a un pasado áureo recogiendo los vidrios rotos de su agónico imperio, momento en que empezaron a brotar cual verdolaga en huerto esculturas del navegante en la península primero, para luego replicarse en los siguientes años del XX por toda la geografía americana.
Habiendo logrado Cuba su independencia, justo en esa época se propone en 1913 que el 12 de octubre pasase a ser el “día de la Hispanidad” o el “día de la Raza”, que en España no pasó a ser día nacional hasta 1918, (y en Venezuela en 1921) siendo exportada a los países latinoamericanos y acogida sin reparo con la consecuente omnipresencia alegórica de un “heroico” Colón en bronce o mármol.
