20 marzo, 2026
Clara Vegas: "Mi compromiso es con mi país"

A sus 23 años de edad, Clara Vegas Goetz posee esa clase de magnetismo que no se improvisa. Con una estatura imponente de 1,85 metros, una cabellera rubia que parece capturar la luz del Caribe y unos ojos verdes que miran con la determinación de quien tiene un mapa trazado, la nueva Miss Venezuela 2025 no es solo una cara bonita. Es, en esencia, el regreso de una estirpe y la apuesta de una generación que ha decidido dejar de hacer maletas para empezar a echar raíces.

La historia de Clara parece escrita por el destino. Luego de 35 años de que su madre, Andreína Goetz, fuera coronada como la mujer más bella del país, la tiara vuelve a descansar sobre las sienes de una Goetz. Pero el árbol genealógico de la belleza no termina allí: ella viene de una casta de reinas, entre ellas su prima Andrea Matthies. «De hecho, tengo una prima paterna que también fue Miss en el 2006, y una tía que fue miss en 1992. ¡Qué fortuna crecer rodeada por mujeres tan bellas y empoderadas! Ellas y mi mamá han sido unas guías maravillosas. Me insistieron mucho en que disfrutara el proceso con los pies en la tierra, que no me perdiera en las expectativas de los demás y que mantuviera mi autenticidad, porque eso es lo que realmente conecta con el público», comenta la heredera de un legado.

Sin embargo, lejos de sentirse abrumada por la sombra de sus antecesoras, Clara ha sabido brillar con luz propia, transformando incluso un desliz lingüístico en un fenómeno cultural.

Sello Clara Vegas

Durante la noche de su coronación, los nervios le jugaron una pasada que terminó convirtiéndose en su sello personal. La palabra inspiranza nació en medio de los focos y la adrenalina, pero hoy, lejos de avergonzarse, Clara la abraza como una bandera. «Para mí, la inspiranza es la capacidad de inspirar a través de la esperanza activa», explica con convicción y agrega: “Si una palabra inventada por mí sirve para que alguien se sienta capaz de lograr sus sueños, entonces que se quede para siempre en nuestro vocabulario”.

Esa misma convicción es la que la trajo de vuelta a casa. Tras haberse formado en las exigentes aulas del Royal Academy of Dramatic Art en Londres y haber vivido en Estados Unidos, muchos esperaban que su paso por el certamen fuera un simple trámite antes de volver a las grandes capitales del teatro mundial. Pero Clara tiene otros planes. «Mi compromiso es con mi país. Londres fue mi hogar durante un tiempo y me dio herramientas maravillosas de independencia, formación y cultura, pero hoy mi lugar es aquí. Me instalo definitivamente en Caracas para trabajar de la mano con la Organización Miss Venezuela y mi familia, por supuesto, para representar a Venezuela con todo el corazón».

Su objetivo inmediato es la octava corona del Miss Universo, pero su mirada va más allá: sueña con ser parte del renacimiento de la industria audiovisual en Venezuela, actuando en historias humanas que valgan la pena ser contadas desde aquí.

Una reina con propósito

La transición de actriz a reina de belleza ha sido, según sus palabras, el papel más importante de su vida. «Antes mis metas eran personales; hoy son colectivas. Me despierto cada día con el compromiso de representar el talento, el trabajo y la alegría de todo un país», confesó. Clara sabe que el Miss Venezuela es una plataforma de liderazgo y servicio, y se prepara para el Miss Universo 2026 con la disciplina de una veterana de las tablas.

Mientras tanto, el «factor Vegas» sigue dando de qué hablar. Ante los rumores de una posible participación futura de su hermana, Clara se mantiene protectora, pero abierta a lo que el tiempo decida. Por ahora, el enfoque de la familia es uno solo: llevar el nombre de Venezuela a lo más alto. Entre sesiones de fotos, proyectos sociales y la preparación física, Clara Vegas Goetz camina por las calles de Caracas con los pies en la tierra y la mirada puesta en el universo, demostrando que, a veces, para conquistar el mundo, primero hay que elegir quedarse en casa.



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