Casas comerciales en Venezuela – Últimas Noticias
El país durante el siglo XIX vivió fundamentalmente del café, pero también en menor medida del cacao, añil, tabaco, azúcar, papelón, algodón, cuero, carne salada, caucho y sarrapia. España y Francia eran los principales mercados receptores del cacao; Estados Unidos, del café, la carne, el azúcar y el añil; Alemania, el principal comprador de café en Europa, y Gran Bretaña, de algodón para sus manufacturas. Dinamarca y Alemania también compraban tabaco. El ganado vacuno se exportaba a las antillas británicas; la carne salada, a la Cuba española y el pescado, a Trinidad. La isla de Saint Thomas, por entonces colonia danesa, era centro de reunión y distribución de nuestros productos,.Por ello, la mayoría de barcos que salían o iban a puertos nacionales tenían por paso esta isla del Caribe. Asimismo, entre 1870 a 1890, el oro de las minas de Guayana se hizo una de las principales exportaciones.
El capital extranjero llegó al país con firmas comerciales que establecieron casas con el propósito de exportar productos agropecuarios e importar mercancías. Asimismo, prestaban dinero en un país ausente de sistemas de crédito y circulación metálica. Estas firmas no solo dirigían el comercio, sino que eran las principales acreedoras del gobierno y de los productores agropecuarios que buscaban levantar sus propiedades. Las casas más importantes operaban en Caracas y Maracaibo, acaparando 74% de las exportaciones de café en 1897, seguidas de las de Puerto Cabello y Carúpano. Había también en San Cristóbal, Barquisimeto, Coro, Valencia, La Guaira y Ciudad Bolívar.
El circuito de exportación funcionaba de la siguiente forma: las casas comerciantes centrales, ubicadas en los puertos, a través de sus sucursales, representantes, comisionistas y agentes viajeros en el interior del país, compraban las cosechas en función del mercado exterior al pequeño productor y enviaban el producto hacia los puertos. Los grandes productores y comerciantes remitían las cosechas por consignación, algunos, que no estaban tan endeudados, optaban por no vender a la espera de mejores precios en el mercado. En el caso de la importación, se usaba el mismo patrón. Las mercancías llegaban a las casas centrales y de allí eran vendidas a las sucursales, representantes o agentes viajeros que estaban en las regiones.
