Carlos Delgado Chalbaud y el golpe de 1948
El 24 de noviembre de 1948 miembros de las Fuerzas Armadas derrocaron a Rómulo Gallegos bajo el argumento de no haber logrado resolver la polarización política. Fue un asalto al que varias fuerzas apostaron y respaldaron.
La Iglesia, Copei, URD, los terratenientes, las compañías petroleras e incluso notables intelectuales como Augusto Mijares, Uslar Pietri o Pocaterra. No obstante, dentro de las Fuerzas Armadas, aparte de Pérez Jiménez quien fuera el verdadero líder y organizador del alzamiento, destacó Carlos Delgado Chalbaud. Este hombre había nacido en Caracas en 1909. Estudió en Francia y a los 20 años acompañaría a su padre, Román Delgado Chalbaud, en la fallida expedición del Falke contra Gómez. Regresaría a París para emprender estudios de ingeniería civil. Para 1937, ya en Venezuela, se asimiló como capitán en el ejército. En 1945, en unión a Pérez Jiménez, los hermanos Vargas y Rómulo Betancourt derrocarían al presidente Medina Angarita. Hizo parte de la Junta Revolucionaria de Gobierno y luego nombrado ministro de la Defensa por el presidente Gallegos.
Gallegos sentía un cariño filial por Delgado Chalbaud, quien había vivido en su casa durante el exilio en España. No obstante, ese cariño que ofreció con el Ministerio de la Defensa fue pagado con un golpe de Estado. Las razones del mismo las ofreció Chalbaud en una carta del 21 diciembre de 1948 al doctor Gonzalo Carnevali. Dice: “Primero confiamos ingenuamente en que los hombres a quienes se les entregó el gobierno impulsarían el país hacia su progreso y que la vida nacional, viciada por arcaicas prácticas de personalismo, cobraría agilidad y vigor”.
Más adelante, señala sobre Acción Democrática: “El partido político favorecido en octubre del 45 realizó consulta electoral. Pero falto de austeridad republicana y de escrúpulos cívicos, procuró de diverso modo una situación ventajosa”. En suma, justificaba el golpe bajo el argumento de que Acción Democrática no supo actuar con conciliación y que por tanto las Fuerzas Armadas tenían el deber de salvaguardar el orden en el país. Al final, este juicio está sujeto al debate y a la polémica como sucede con el 18 de octubre de 1945. Lo cierto es que con la caída de Gallegos murió un experimento democrático hasta entonces inédito en Venezuela.
