3 febrero, 2026

«Buenas y malas palabras»: en defensa del habla venezolana

"Buenas y malas palabras": en defensa del habla venezolana

Si aquí afirmamos que la omisión de las “eses” o las “eres” finales en el habla del venezolano no es producto del analfabetismo, sino que forma parte del enriquecimiento natural de la lengua, es probable que el lector reciba esta idea con escepticismo. Incluso, al emplear una expresión tan coloquial como “mamando gallo” para ilustrar este punto, se podría pensar que estamos apartando las formas académicas o haciendo uso de las que se consideran “malas palabras”.

El prejuicio por el habla popular desaparece si leemos el ensayo «Buenas y malas palabras» (1956), de Ángel Rosenblat, filólogo oriundo de Polonia, pero nacionalizado venezolano en 1950, tras su llegada a nuestro país en 1946. Este título cumple 70 años y todavía mantiene su vigencia porque el habla no ha perdido sus expresiones de antaño, ligadas a rituales y tradiciones de la cotidianidad nacional.

En el prólogo de dicha obra, Rosenblat expresa: “Si una expresión es del habla popular o familiar, tiene su legitimidad en sí misma. La manera de hablar del pueblo (…) debe inspirar siempre el mayor respeto”.

El intelectual manifiesta así la autodeterminación del sociolecto; es decir, de las pequeñas transformaciones culturales que realizan las comunidades, expresadas especialmente en la pronunciación y el vocabulario. Desde su posición filológica, expuso que no hay “malas palabras”, por lo que el título es solo una provocación: “Toda palabra, cualquiera que sea la esfera de la vida material o espiritual a que pertenezca, tiene dignidad e interés histórico y humano”.

Rosenblat fue un defensor del habla venezolana a través de este ensayo que profundiza en el origen de las expresiones populares y de las variaciones fonéticas a las que recurrimos diariamente; fenómenos que ocurren, por ejemplo, en Francia, donde sus hablantes “devoran” las consonantes finales sin que ello se asocie a una mala pronunciación.

El autor profundizó en sus investigaciones y escribió libros como «El fetichismo de la letra» y «La lengua del Quijote». Mantuvo siempre la postura de que es vital preservar la identidad a través del habla.

Algunas expresiones

Mamadera de gallo. Se originó en el siglo XIX, en la jerga de los jugadores de pelea de gallos; específicamente cuando el gallo es “mamador”, pica a su oponente, pero se queda pegado sin lanzar. Mamadera de gallo significa popularmente que un sujeto no se toma algo en serio.
Pelando. Estar “limpio” es una expresión que toma como referencia la limpieza, es común en España. Manifiesta la falta de dinero. En Venezuela varía la locución, como estar “pelando”, que se asocia con desplumar; la palabra “pelón” se puede encontrar en la novela «Don Quijote de la Mancha».

El gafo. En la época antigua se llamó así a los leprosos. Y en la Edad Media era una palabra sumamente ofensiva. En nuestro país quiere decir “tonto”, a veces con intención amistosa.

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