Misión réquete imposible – Últimas Noticias
Solo en la disparatada ficción cinematográfica las misiones imposibles son posibles.
Se le vende al espectador que con la sola audacia de un pequeño grupo de mercenarios se podrá superar cualquier obstáculo o impedimento para lograr el triunfo sobre lo imposible.
Pero en la vida real, y de acuerdo a la más pragmática lógica de la ciencia, lo imposible es imposible. Y punto.
En esa categoría de lo imposible, como cosa definitivamente negada, es donde corresponde ubicar la delirante promesa de la inhabilitada María Machado según la cual su idílico gobierno sería el medio para la reunificación amorosa del pueblo venezolano.
La poca militancia que efectivamente la sigue no ansía alcanzar un modelo político o económico alternativo al revolucionario, ni mucho menos la libertad o la democracia que dicen añorar, sino el exterminio de todos y cada uno de los chavistas que se encuentren a su paso. El odio al chavismo es su verdadero y único dogma ideológico.
Para nadie es desconocida la inmensa carga de odio inoculada durante más de un cuarto de siglo en la psiquis de la militancia opositora por parte precisamente de esa predicadora perpetua de la ira y de la sed de exterminio de todo lo que tenga que ver con Chávez y con el chavismo. Es decir, con la amplia mayoría de las venezolanas y los venezolanos.
Testimonios de ello no hace falta buscarlos en documentos programáticos o en panfletos propagandísticos de la precandidata. Existen (y han existido siempre) en las incontables expresiones de rabia y de violencia que de manera recurrente vocifera el opositor promedio como su único y recurrente discurso. La práctica de quemar gente que suponen chavistas es solo una muestra de ese odio enfermizo.
Tratar de reunir mediante el amor a esa gente, a la que ella ha enseñado a odiar con tanto empeño, con quienes no han creído jamás en su desquiciada propuesta de rencor, es toda una incongruencia que una vez más la llevará al fracaso.
Pero, de toda todas, lo más inalcanzable para esa pontífice de la rabia será siempre ganar las primarias y después las presidenciales. El pueblo venezolano aprendió a decirle no a la violencia que ella y sus socios representan y ya eso, en sí mismo, convierte su demencial misión en réquete imposible.
