27 abril, 2026
San Antonio: una devoción de 4 siglos en Lara

Cada 13 de junio, según el santoral cristiano, se celebra la devoción a San Antonio en el estado Lara, manifestación que se une al ciclo festivo de los Sones de Negros o Tamunangue.

Su nombre era Fernando Bullones y se conoce como San Antonio de Padua. Nació en Lisboa, Portugal, el 15 de agosto de 1195. Perteneció a la orden franciscana y como misionero predicó en África y por mucho tiempo en Padua (Italia), donde murió el 13 de junio de 1231. De allí es que se conoce como San Antonio de Padua.

Es conocido como el patrono de los objetos perdidos o el que busca novio a las mujeres que lo invocan o los campesinos le piden para que le repare buenas cosechas.

San Antonio es la segunda imagen religiosa más venerada, después de la Divina Pastora, en el estado Lara.

San Antonio y el Tamunangue

La historiadora Margarita Morales comenta que el imaginario colectivo convirtió a San Antonio de Padua en San Antonio El Negrito, afianzando el sentimiento larense, haciendo que la fiesta tradicional impregnada de saberes socio-culturales, elementos históricos, religiosos, organizativos y territoriales y que le dan características muy propias, se articulen con los sones de negro o tamunangue.

Señala que los Sones de Negro o Tamunangue es “una antiquísima práctica cultural derivada de las aportaciones del aborigen americano, el negro africano y del blanco español, transformado en un sincretismo cultural; producto del proceso de mestizaje, el cual dio lugar a la primera manifestación ritual agraria-festiva y más tarde religiosa de nuestro país”.

Los tamunangueros larenses organizan antes, durante y después del día de San Antonio, velorios en su honor; entonan salves y sones durante el primer repique del día 12, a las 6 am, y en horas de la noche, cantan el velorio con décimas, parabienes, obligaciones, amables y gozos.

Muy temprano del día 13, a la 5:30 am, se realiza el repique de campana y fuegos artificiales que dan inicio a la festividad y luego la misa en honor al Santo Patrono, sacándolo en procesión, al son de La Batalla. Se realizan paradas para bailar algunos sones, que ejecutan bailadores frente a la imagen. Luego los participantes regresan el santo a la iglesia, le cantan una salve y le rezan el rosario.

La historiadora señala que en el estado Lara cobra especial significado la tradición de los Sones de Negros y/o El Tamunangue, donde la imagen impuesta desde la colonia por la cofradía a San Antonio en la ciudad de El Tocuyo, se transformó y se arraigó como una fuerza mágica que mantiene la tradición hasta la actualidad.

El tamunangue fue declarado Patrimonio Inmaterial del estado Lara en el 2002 y el Ministerio de Cultura, a través del Instituto de Patrimonio Cultural, certificó Los Sones de Negros-Tamunangue del estado Lara el 5 de junio de 2014, como Bien de Interés Cultural de la Nación pasando su inscripción ante el Registro del Patrimonio Cultural de Venezuela.

Un rito rural

El Tamunangue se afianzó en comunidades rurales y agrícolas de las zonas alta de Lara, colindantes con el piedemonte andino en los municipios Andrés Eloy Blanco (Sanare), Jiménez (Quíbor), Morán (El Tocuyo), Pedro León Torres (Carora) y en Urdaneta (Siquisique) Pero en las comunidades más urbanas como Iribarren (Barquisimeto), Palavecino (Cabudare), Crespo (Duaca) y Simón Planas (Sarare) prevalecen los procesos de aculturación de la modernidad y colonialidad.

El Tamunangue, como expresión folclórica, traspasó fronteras y se pueden encontrar Trujillo (Trujillo), Portuguesa (Guanare), Yaracuy (San Felipe) y Distrito Capital (Caracas) a través de la red tamunanguera.

Como práctica cultural El Tamunangue tiene sus componentes musicales, danzarios, artesanales, gastronómicos, literarios, bibliográficos y discográficos. Sus ritmos son alegres, sus cantos a dúos y los coros haciendo estribillos. Se toca con el cuatro, el cinco, el medio cinco, requinto al estilo Monterol y lo acompañan el pandero y el maraquero y se repica el tambor (cumaco), palitos, tambora.

Unas 35 agrupaciones larenses han difundido la música tamunanguera. La misma diferenciada en sones tales como Yiyivamos, Bella, Juruminga, Perrendenga, Poco a poco, Galerón,  Seis Figuriao y Canturías, con sus variantes según la localidad.

La expresión tradicional en música, baile y teatro, consta de un juego de garrotes denominada La Batalla compuesta por diversos sones según la localidad y una Salve.

El tamunangue es la expresión corporal donde los personajes realizan la suite o series de sones, con bailes por pareja sucesivas, diferenciándose, en pasos y figuras. Los sones son alegres, jocosos, divertidos, con varas y figuras de media vuelta, medio lado, vuelta entera, contra vuelta, entrelazados de brazos y hombros, donde la capitana de baile lleva la guía, combinado con elementos teatrales, jocosos como los calambres y el caballito.

También resaltan los procesos socio-productivos durante la fiesta tradicional a San Antonio de allí, la presencia de comidas, bebidas, trajes, accesorios, indumentarias, varas, garrotes  e instrumentos musicales.

El vestuario y accesorios sobresalen en la mujer, por ser un vestido unicolor, floreado o combinado, y en los hombres el liqui-liqui o pantalón y franela, en ocasión con sombrero y pañuelo en el hombro.

La gastronomía está enfocada en el mondongo e chivo, sancocho o cruzao y se sirve el cocuy de penca, originario de la cultura Ayamán.

El altar constituye el espacio sagrado que los promesantes construyen en la calle, esquinas donde pasará la imagen durante la procesión al momento de la fiesta a San Antonio, el 13 de junio.

 También en las casas de familias devotas y promeseras para cumplir con el pago del favor concedido. El elemento principal del altar tanto en casas como en la calle es la imagen de San Antonio, en estampita o escultura elaborada de yeso o madera, además colocan velas, flores, cocuy así como los utilizados para la ejecución de las danzas como las varas y los garrotes.

Hablan los cultores

Giovanny Véliz (agrupación Expresión Larense Municipio Iribarren). Se inició en el baile del tamunangue mirando a los maestros de la época de los años 1950. A sus 10 años, estando en la escuela, ya le gustaba la música larense y el tamunangue. Compartió que durante su niñez “no habían escuela para aprender a tocar cuatro, cantar, ni bailar, había que ir a ver en una promesa en cualquier sitio de Barquisimeto”. Hoy día, se siente contento y orgulloso de la manifestación cultural, Sones de Negros-Tamunangue.

Altagracia Vargas es bailadora de Tamunague desde hace 50 años con Alma de Lara, Impresión Larense y el Conjunto Típico de Tamunangue del estado Lara “Ángel María Pérez”. Éste último fue dirigido hasta su fallecimiento por Pérez “El Catire”, quien grabó el primer disco en 1978 de los sones del tamunangue, logrando masificar y proyectar los sones, a nivel nacional e internacional. Vargas se dedica a dar talleres sobre la elaboración de vestuarios tradicionales y ligados al folclore venezolano tales como el de bailes de Las Burras, Zaragozas.

Richard Meléndez, cultor de Sones de Negros del municipio General Pedro León Torres (Carora). Recordó que desde 1900 se le comenzó a llamar tamunangue, que previamente se llamaba Sones de Negros. Se escuchaba decir en los pueblos. ¡Hoy, hay un velorio! ¡Hay fiesta de negros!. Tales expresiones se recogen en los decretos patrimoniales del Instituto de Patrimonio Cultural (IPC) al hacer referencia a sus orígenes.

Meléndez dijo que la fiesta popular es considerada además como multiétnica y pluricultural ya que sus orígenes se remontan a la organización de la primera cofradía en la que participaban negros libres y esclavos, también los aborígenes junto a los misioneros Franciscanos quienes introdujeron a San Antonio de Padua y bendecían el sitio del encuentro del repique de tambores.

Acotó que los de Sones de Negros es una tradición de más de 400 años que hoy en día, es considerada como un hecho cultural que debe ser preservado para las generaciones futuras y como bien inmaterial de la humanidad.

Hizo un llamado a conservar los sones La Promesa y El Velorio ya que son ricos en canturía, tonos, salves, versos que se escribían en distintas formas literarias; ya que como la cultura popular es transmitida vía oral tiende a tergiversarse en el tiempo.

De ahí, la importancia de la nueva Ley para la Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial por medio de la cual se busca preservar los códigos de los Sones de Negros  y de otras manifestaciones populares.

Con los Sones de Negros arranca el solsticio de verano, el mismo está ligado al imaginario colectivo de inicio de la cosecha, la abundancia y la fertilidad.

Sebastián Colmenarez (oriundo del municipio Andrés Eloy Blanco, Sanare): “Estoy practicando este baile desde pequeño y fueron mis padres quienes me lo inculcaron”.

Cumbre

Red de Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial y Diversidad Cultural del estado Lara organizó el pasado 22 de abril, en la comunidad de La Miel (municipio Simón Planas) la quinta Cumbre de Sones de Negro-Tamunangue, denominada “Las Adjuntas”. como parte del reconocimiento permanente a los portadores genuinos de dicha manifestación cultural.

Cada cumbre sistematiza de manera rigurosa un registro donde se puedan destacar los elementos particulares por cada municipio de los Sones de Negros, lo que permitirá consolidar insumos, materiales y referencias, que puedan ayudar a los procesos formativos en los núcleos de transmisión de saberes, respetando siempre la diversidad presente en cada territorio del estado Lara.

La transmisión de saberes hacia las generaciones noveles forma parte del Plan de Salvaguardia en cada territorio. Además fortalecen los vínculos entre los Cultores y la Red de Constructores de Sonido; intercambian experiencias e inquietudes en relación al Cuatro, Cinco, Medio Cinco, entre otros instrumentos que caracterizan a la manifestación de los Sones de Negro – Tamunangue.

En la quinta cumbre participó el Maestro Alexander Paredes, premio UNESCO por la Excelencia Artesanal Quito 2014 y un grupo de maestros de la lutería de los estados: Yaracuy, Cojedes, Barinas, Distrito Capital y Sucre.

Una de las conclusiones de la V Cumbre es que Los Sones que presentan más variantes por cada municipio larense son: La Perrendenga, El Poco a Poco y El Galerón.



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