27 abril, 2026
¿Por qué el récord de los 165 juegos?

“En ‘las guanteras’ de los automóviles uno encuentra de todo, menos guantes”… Don Frunífero.

Hoy martes y mañana, son Días del Correo. Por favor, mándame tu nombre completo y la población o ciudad desde donde escribes. En caso contrario, no puedo contestarte.

Néstor Zambrano R. de Maracaibo pregunta: “¿Qué hacen los peloteros de Grandes Ligas que son suspendidos, pueden acompañar a su equipo o les prohíben ir a los estadios?”.

Amigo Nes: No son iguales todos los casos. Al comienzo, a Pete Rose no le permitían ir a los estadios ni como espectador. Algunas veces los sancionados están en la obligación de acompañar al equipo. Y en otras oportunidades, queda a decisión del mismo suspendido.

Eduardo Montiel, de Houston, pregunta: “¿Por qué, si el calendario de Grandes Ligas es de 162 juegos, Maury Wills impuso ese récord de 165 en 1962?”.

Amigo Chalo: Gigantes y Dodgers terminaron la temporada empatados, 101-61, por lo que decidieron jugar una serie a ganar dos de tres juegos. Como no existían los Playoffs, esos tres encuentros se tomaron en cuenta como del calendario regular. San Francisco ganó la serie 2-1.

Ese fue el año de la inauguración del Dodger Stadium; y Wills, entonces de 29 años, no sólo apareció en más juegos que todos en una campaña, también, con 104 en 117 intentos, rumbo a su final con 586 robos, superó el récord de 96 bases robadas, que Ty Cobb impuso en 1915.

Luzgarda Marlowson, de Union City, New Jersey, pregunta: “¿Quién fue el primer mánager de los Yankees?”.

Amiga Luz: Clark Grifith, en 1903, cuando comenzaron como los Highlanders, en Manhattan.

Leonardo Martis, de El Bronx, pregunta: “¿Cuál es el record de más bases robadas en un juego de Grandes Ligas?”.

Amigo Leo: Siete robos, por Billy Hamilton, de los Phillies, en 1894, ¡hace 129 años!.

Evanan González, de Maracaibo, pregunta: “¿Ha publicado Ud. un libro acerca de los umpires nacionales e internacionales?”.

Amigo Eva: No. Y Tampoco he visto nada parecido en inglés.

Rodrigo Gutiérrez, de Reynosa Tamaulipas, comenta: “Hace días dedicó una líneas a dos personajes inolvidables por la gente del beisbol, los cubanos Armando Rodríguez y Roberto (Musulungo) Herrera. Los conocí en el parque de los Broncos.

Don Armando fue un umpire muy respetado. Y Musulungo, cuando fue receptor del equipo de aquí, portaba y repartía la alegría permanentemente. Imagínese, que antes de los juegos cantaba ante un micrófono”.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.



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