23 abril, 2026

Asalto inglés en Buenos Aires y mirandino en Venezuela

Asalto inglés en Buenos Aires y mirandino en Venezuela

En 1803 Nicolás Vansitart presentó a Francisco de Miranda con Home Riggs Popham, almirante inglés cuya flota patrullaba permanentemente las costas de la América española. Popham le informó a Miranda su interés en los planes independentistas. Entre los temas tratados por los dos hombres se discutió que España construía una flota en  El Ferrol, lo que hablaba de capacidad militar de la península que aliada con Francia sería altamente poderosa. Contra ello surgió la idea de asaltar la actual Argentina. La idea de ocupar a toda  Sudamérica estaba descartada, se trataba de controlar  todos sus puntos prominentes, y disfrutar de sus ventajas comerciales, los beneficios que la empresa prometía a Inglaterra eran incalculables. El Río de la Plata era clave en la economía de España, del cerro Potosí llegaban allí el oro y la plata del Perú, de ahí el nombre del puerto y el que recibiría el virreinato, Argentina. Se analizaron los posibles movimientos futuros de Napoleón Bonaparte dirigidos a controlar o anexar las posiciones españolas en América”-

 Pitt le había recomendado a Popham abandonar el proyecto de liberación de las colonias españolas en América, pero enterado Popham de que España había hecho definitiva su alianza con Bonaparte, decide operar sobre las costas del Río de la Plata. En esos mismos días Napoleón declaraba que se proponía apoyar la independencia de la América española, que ello era inevitable y cambiaría positivamente al mundo, y escribió al presidente norteamericano ofreciendo armas para ello, las que solicitaba fueran trasladadas por cuenta de los Estados Unidos a los países objetivo. 

El 2 de diciembre de 1806 el comodoro Popham consideró que no había motivos que justificaran la demora de la ejecución del plan y de acuerdo a las conversaciones tenidas con Miranda, presentó su flota ante Buenos Aires. Una segunda flota  aguardaba mar adentro cargada de toneladas de elaborados productos de la industria inglesa que debían venderse en la zona recién conquistada. (wikipedia)

Mientras el sitio y las batallas tenían lugar  ante la ciudad puerto, Miranda se presentaba ante Venezuela a bordo del  Leander, lo que a todas luces parece un complemento de la acción británica en el sur, quizá una maniobra de diversión. Tras sufrir una derrota ante Barloventoy de recibir en la isla de Barbados del gobernador, contralmirante Alejandro Cochrane, escolta a sus 15 pequeños buques que transportaban 500 hombres, el 2 de agosto de 1806 fondeó su escuadrilla a 9 millas del puerto de La Vela de Coro, actual estado Falcón venezolano. El sitio estaba bien escogido pues el virus de la rebeldía antiespañola había asomado allí con el alzamiento de los negros de José Leonardo Chirinos, quien, según Servando García Ponce, se había llenado de la «Ley de los franceses» en Haití y se proponía establecer tan libérrimos principios en territorio coriano, exportándolos luego hacia la Capitanía General de Venezuela. ()

Muy activo era el contrabando inglés en aquellas apartadas costas, venido de las islas de Curazao y Aruba, cuyos hombres incluso habían construido una sinagoga en la calle principal de Golfo Triste. Pero cuando Miranda desembarca en la Vela, la población huye al interior de la sierra, aterrada por la posibilidad de colaborar con aquel que los curas presentan como instrumento de los ingleses y enemigo de Dios. De protestante y de judío tiene puntas el sistema inglés, que se llama liberalismo, según los religiosos. Cabe cuidarse de él, porque pone la mercancía por encima de Dios, del Rey y de la honra. Quisieran los comerciantes británicos emancipar estas colonias del rey español y ponerlas bajo el control del réprobo Miranda. El Precursor abandona Paraguaná. Cuando los asustados vecinos regresen a Coro, encontrarán pegadas en las paredes y en la añosa puerta de la iglesia, copias de la carta del jesuita Vizcardo a los españoles americanos incitándolos a la independencia. 

En 12 de agosto del mismo 1806 las tropas de Popham eran definitivamente derrotadas en Buenos Aires. 



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