Juan Miguel Díaz: “EEUU ve que el mundo se les está desprendiendo”
El pasado 14 de marzo, Juan Miguel Díaz Ferrer viajó a Moscú, Rusia, para asistir como delegado al Congreso Internacional Constituyente de la Rusofilia, donde había representación de 40 países. De allí nació un movimiento que pretende suscitar el amor hacia el país más grande del globo terráqueo y que antes se llamó la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Allá en Moscú, Díaz Ferrer aprovechó para fotografiarse con María Zajarova, la portavoz de la Cancillería de Rusia, el actor hollywoodense Steven Seagal y el búlgaro Nicolai Malinov, electo presidente del recién creado Movimiento Internacional de Rusofilia. También recordó sus tiempos de estudiante en la Universidad Lomonosov de Moscú donde cursó un doctorado de Ciencias Filosóficas.
Ya de vuelta a Venezuela, Díaz Ferrer retoma el seminario sobre Rusia que dirige todos los miércoles en el Instituto de Altos Estudios Diplomáticos Pedro Gual, ubicado a un costado de Santa Capilla, esa iglesia vecina del Banco Central de Venezuela que mandó a construir el entonces presidente Antonio Guzmán Blanco (1883) al calco de la original asentada en París.
Díaz Ferrer nació en Cuba donde estudió Ciencias Políticas y llegó a Venezuela el 31 de diciembre de 1999, recién casado con una mujer nativa de esta tierra. Además del Pedro Gual, también tiene unas horas académicas de manera virtual en el Centro de Estudios para la Seguridad y de Desarrollo Integral, cuya revista nos obsequia. “Este primer número está dedicado a la pandemia”, comentó el profesor ojeando el ejemplar editado por el general Menry Fernández.
La redacción de Últimas Noticias le recordó a Díaz Ferrer que tuvo un amigo periodista: William Lara, quien lo nombró viceministro de Estrategia Comunicacional cuando el ya fallecido ex presidente de la Asamblea Nacional fue ministro de Comunicación entre 2007 y 2008. Precisamente Díaz Ferrer trae de regalo la revista Chimborazo que se editaba en esa gestión de William Lara.
—Antes de entrarle al tema central de esta entrevista, que es la rusofilia, quisiera un comentario sobre el Foro de Davos y sus pretensiones de reducir la raza humana, tal como lo denuncia el sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel.
—Ellos (Foro de Davos) plantean el Gran Reseteo. Detrás de eso está un científico alemán e increíblemente Joe Biden y su hijo. Hay otras personalidades: el actual rey de Gran Bretaña. Una élite de algo nada favorable para la humanidad. Es todo un engaño.
—Ahora sí. ¿Qué pasó en ese Congreso Internacional Constituyente de la Rusofilia?
—Nicolai Malina fue el abanderado de la idea y por sus méritos, su lucha, fue elegido presidente del Movimiento Internacional de la Rusofilia. Fue un Congreso de muy alto nivel; el canciller Serguéi Lavrov leyó un mensaje del presidente Vladimir Putin. También se leyó un mensaje del jefe de la Iglesia ortodoxa rusa y otro del parlamento ruso. Estaba el intelectual brasileño Pepe Escobar, entre otros invitados.
—¿Por qué un movimiento internacional de la rusofilia?
—¿Qué estamos viviendo?, hay un intento de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, apoyada por Estados Unidos, de querer aplastar a Rusia. Esto tiene una larga historia. Hoy el nazi-fascismo, si recordamos la Segunda Guerra Mundial, se expresa como rusofobia. Porque el Gobierno ruso, por su poderío militar, económico y político es el factor principal en la lucha internacional por un orden social más justo; es el que les impide la expansión y apropiarse de la sexta parte del globo terráqueo con todos sus recursos.
—Usted quiere decir que Estados Unidos tiene en mente acabar con Rusia.
—El gran objetivo imperial, junto con fuerzas nazi-fascistas, es lograr la destrucción de Rusia, lo cual le permite a su vez contener a China.
—Y eso inspira este movimiento que acaba de nacer en Moscú.
—¿Qué es lo que podemos oponer a la rusofobia?, la rusofilia, el amor a la cultura rusa. El amor a Rusia hoy se expresa como el antifascismo de la actualidad. Así como hubo el movimiento antifascista internacional en aquellos años, hoy esto los representa, como el movimiento contra el nazi-fascismo en Europa. Porque el objetivo actualmente del imperialismo, junto con fuerzas nazi-fascistas es Rusia. Como reacción y oposición a esa rusofobia, se levanta a su vez la rusofilia.
—¿Cuándo empieza esa pretensión de Estados Unidos de aplastar a Rusia, tal como usted lo dibuja?
—Yo escribí en los años 90 algo sobre la actitud de Estados Unidos y de la Otan contra la Rusia incluso de Boris Yeltsin. En ese escrito yo hago una crítica a la concepción de Mijail Gorbachov sobre las relaciones internacionales. Él hablaba en su libro Perestroika de la desideologización de las relaciones internacionales, la casa común europea. Yo desmonto todo eso en el escrito.
—¿Cómo así?
—Primero que Estados Unidos no ha desideologizado nada. Es decir, tú (el proyecto de Gorbachov) te estás desarmando unilateralmente, una cosa sin precedente en la historia, tan absurdo.
—Te desarmaste para nada. ¿Es eso lo que le ocurrió a Rusia?
—El problema no es que Rusia tuviera la forma de Unión Soviética como una potencia socialista. No. El problema de Estados Unidos con Rusia va más allá del sistema político-ideológico que prevalezca en Rusia.
—¿Dónde está entonces el cable-pelado Rusia-Estados Unidos?
—Que Rusia es el único país, la única posibilidad de que pueda, paritariamente, enfrentarse a Estados Unidos, en el terreno de las armas. Y ellos no quieren rival. Estamos hablando de los años 90.
—Para Estados Unidos el único enemigo entonces es Rusia.
—Para ellos el enemigo no era solo la Unión Soviética comunista; enemigo es incluso la Rusia capitalista, porque es muy grande, tiene más armas nucleares que los Estados Unidos. Es decir, es la única alternativa mundial que puede enfrentar una guerra nuclear de tú a tú con Estados Unidos. La única potencia. Además, Estados Unidos siempre persiguió el objetivo de impedir que Rusia y Europa se unieran.
—¿Por qué?
—Porque Europa y Rusia unidos es un poder todavía mayor que Estados Unidos. A lo que ellos siempre le han tenido pánico es a la relación Alemania-Rusia; porque hubo un momento en la historia en que una república socialista pudo haber triunfado en Alemania. Eso lamentablemente fracasa, posteriormente asesinan a Rosa Luxemburgo, asesinatos abiertos.
—¿Por qué Estados Unidos le tiene pánico a una relación Rusia-Alemania, tal como usted lo asegura?
—Cuando viene el Pacto de Versalles, en 1919, que pone fin oficialmente a la Segunda Guerra Mundial y coloca de rodillas a Alemania, este país inicia unas relaciones favorables con Rusia desde el punto de vista comercial, porque hay una complementariedad. Alemania es una potencia industrial y Rusia, aunque tiene industrias, tiene las materias primas que necesita la industria alemana. Entonces eso dio inicio a una relación muy interesante y había hasta cierto acercamiento porque obviamente Rusia no participó de la imposición del Pacto de Versalles, que fue tan humillante para Alemania.
—Y cómo Estados Unidos digiere esa relación Rusia-Alemania
—La ruptura ocurre cuando el imperialismo considera que había que provocar la guerra entre la Alemania Nazi y la Unión Soviética para que los dos se destruyeran de un solo golpe. Es decir, alentar a Adolf Hitler para que invadiera a la Unión Soviética. Hitler fue bastante financiado desde Estados Unidos. La familia Bush estuvo muy comprometida con el ascenso de Hitler. Hitler tenía muy buenos asesores que le decían que el enemigo eran los anglosajones.
—¿Desde esa época nace la actual rusofobia presente en Occidente?
—La rusofobia ya está presente en forma de antisovietismo; es decir, desde que Rusia se hace socialista y se hace soviética, ya empieza una rusofobia. Esto es, desde 1917, que triunfa la famosa Revolución de Octubre, de Vladimir Lenin, se decreta una revolución de los soviet, es decir, de los consejos de obreros, campesinos, militares y hablan de socialismo, de comunismo, obviamente inmediatamente se convirtieron en un objetivo-enemigo de Occidente.
—¿Cuándo comienza la rusofobia en la época actual?
—A partir del año 1992, que ya deja de existir la Unión Soviética, es que empieza la rusofobia; porque ya hay informes por ejemplo los Neocon, es decir, los nuevos conservadores de Estados Unidos y especialmente de muchos sionistas (movimiento que propugna un Estado para el pueblo judío) de cómo se debía destruir a Rusia. En los años 90 sale el libro El tablero geopolítico internacional donde ya se habla de Ucrania, por poner un ejemplo.
—¿Qué dice ese libro de Ucrania?
—Ese libro dice abiertamente que había que separar a Ucrania de Rusia. Porque sin Ucrania, Rusia no podía recuperarse como superpotencia.
—¿Y eso es cierto?
—Eso es relativo. Porque desde los tiempos del canciller de hierro alemán existía, a finales del siglo 19, la idea de que Rusia era un poder casi imbatible. Pero, que el talón de Aquiles de Rusia podía ser Ucrania. Porque Ucrania junto con Rusia era el granero de Europa. Trigo.
—Por cierto el conflicto Rusia-Ucrania sigue vivo. ¿Qué viene después?
—Va seguir culminándose la reestructuración geopolítica del mundo. El avance del nuevo orden mundial ya más multipolar y no con una sola potencia.
—¿Entra Estados Unidos en ese esquema del mundo multipolar?
—Estados Unidos sí entra en ese esquema, porque es el que pudiera perder. En este conflicto Estados Unidos está en cierta medida como conservador. Es un poder en decadencia y lo que trata es de defender lo indefendible, es decir, su estatus de primera potencia que domina un mundo unipolar, el policía del mundo. Eso es lo que quieren ellos.
—¿Será posible que Estados Unidos conserve ese estatus?
—Las realidades del mundo de hoy hacen de eso un sueño imposible: hay una China superpoderosa, una India que ya ha despertado…Turquía, Irán, los países de Asia, Arabia Saudita. Por eso algunos en Estados Unidos se están diciendo: “tratamos de aislar a Rusia y lo que nos estamos autoaislando somos nosotros, la gente está huyendo de nosotros”. Como decía Eduardo Galeano: “el cuerpo se ha muerto, pero las uñas no se han enterado, el pelo no se ha enterado”. Arabia Saudita le dijo “chao, chao” a Biden y se han virado hacia China y Rusia. Eso está pasando.
—¿Cómo empezó esa debacle de Estados Unidos?
—Hay un abuso, hay un desgaste de estas estrategias abusivas de Estados Unidos; de utilizar sus ventajas para imponer su dominio. Utilizar el dólar no económicamente sino políticamente, esclavizar a los demás, imponer las sanciones. Hay todo un expediente y ya Estados Unidos está haciendo aguas. De pronto ve que el mundo se les está desprendiendo poco a poco.
—¿Cuál es el nuevo mundo que se nos viene?
—El mundo multipolar, que tiene un núcleo euroasiático, que empieza en la parte europea de Rusia, pero envuelve China, La India, entre otros.
—Y la República de Venezuela cómo queda en ese esquema.
—Hoy, la filiación geopolítica de Venezuela rompe los marcos de la geografía. Nosotros estamos en el hemisferio occidental, pero, nuestras alianzas son euroasiáticas.
—¿Y ese es el origen de ese bloqueo impuesto por Estados Unidos contra Venezuela?
—Claro, es geopolítico principalmente. Ellos han visto que China se metió aquí, Rusia se ha metido. Los rusos son los que militarmente nos han dado el armamento. Entonces, los Estados Unidos ve que se les escapa de las manos un país que siempre estuvo sometido a su ámbito geopolítico, era el traspatio.
—Pero por las señales que envían necesitan del petróleo venezolano. Le dieron licencia a Chevron para que retomara operaciones aquí.
-Si, pero el problema no es, como lo dijo la jefa del Comando Sur, no es el petróleo que necesite Estados Unidos. Vamos a decirlo así. No. Es un doble objetivo: es el que yo necesito y el que yo no quiero que otros se aprovechen. Yo quiero que ese petróleo, si yo no lo voy a usar, se quede en las entrañas de la tierra por siglos. Esa es la estrategia, es decir, mirar siempre a la América Latina como la gran reserva de recursos minerales. Un gran almacén que me lo tienen que respetar.
—Volvamos al tema del movimiento sobre la rusofilia. ¿Tendrá su capítulo en Venezuela?
—Implícitamente el movimiento existe aquí, porque Venezuela y Rusia tienen una alianza estratégica que fue reiterada con la visita del canciller ruso. Fue incluso más allá, porque esa visita si se estudia, se trató de una visita profunda, donde Rusia tiene una disposición muy grande para ayudar a salir de las sanciones a Venezuela. La colaboración con Rusia lleva como dos décadas y tenemos graduados de las universidades rusas militares, civiles, ingenieros.
—Y esa es la base aquí en Venezuela de ese movimiento de la rusofilia.
—Ya hay una masa crítica de personas que están positivamente orientadas hacia Rusia. Ahora estamos recibiendo turismo de Rusia. No es un país que ha venido aquí a explotar. El armamento que tenemos, en un momento que los gringos no nos querían vender las piezas de repuestos de los F16, bueno fueron los rusos e hicieron que Venezuela tuviera una de las aviaciones militares más poderosas de América Latina. Si usted eso lo reúne y le pone un nombre ya prácticamente tienes la rusofilia allí vivita y coleando. Yo dije eso en una conferencia que di recientemente en la Guardia de Honor Presidencial y obviamente la postura de ellos, militarmente, es positiva hacia Rusia.
—¿Qué papel tendrá la embajada de la Federación Rusa en Venezuela en ese movimiento?
—Esto se va a estructurar y al parecer la embajada rusa en Venezuela va a jugar un papel de ayuda, de apoyo.
Al detal
Estados Unidos está en bancarrota, pero parece que no se han enterado. Mira que cantidad de desastres; por ejemplo, los ferrocarriles. Por mencionar uno. Las infraestructuras gringas, esas grandes autopistas, puentes, hacen miles de años que no tienen inversión, entonces se están cayendo a pedazos. En lugar de decir que el mundo está cambiando, vamos a conservar lo que nos queda. No. Se están comportando más imperialistas y eso los hace acelerar más el desastre, porque el mundo entero se está oponiendo a todo eso”.
”El conflicto Rusia-Ucrania no va a ser un sin fin por una sencilla razón: eso se ha convertido en una guerra de desgaste. Y esa guerra de desgaste, Ucrania la tiene toda para perder y Rusia no. Es decir, ya hay límites para la Otan, ya hay límites para Estados Unidos para seguir ayudando a Ucrania”.
”Los rusos están ansiosos de que Ucrania lance la ofensiva; porque esa ofensiva es casi que de vida o muerte. Si la lanzan, ya los rusos tienen todo calculado para destruirlos. Pero cuando los destruyan allí, es casi la misma estrategia de la época de Napoleón Bonaparte. Cuando tú logras destruir al corazón del ejército del enemigo, ya lo tienes derrotado”.
