4 agosto, 2026
El mago de OS: Hecho en casa

En los primeros tiempos de la televisión venezolana, los grandes autores de la literatura universal sirvieron de abono, para espacios que buscaban la entretención del público, cumpliendo con la cuota correspondiente a cultura.

Gran viernes, Teatro del sábado, Anecdotario, Gran teatro, Martes estelares, Teatro del hogar, Candilejas, Noche de gala y Domingo a las 9, en formato de unitarios y distribuidos entre toda la semana, permitían a la audiencia acercarse a los clásicos, gracias a los talentos que hacían vida en las televisoras nacionales. 

En ese panorama, no obstante, también hubo espacio para los escritores criollos. Entre los primeros se encuentran Teresa de la Parra y Andrés Eloy Blanco, cuyas obras Ifigenia y La loca Luz Caraballo, fueron adaptadas, en 1956, con Hilda Vera y América Alonso como respectivas protagonistas.

Vale la pena hacer tal distinción, porque en la historia de la industria nacional, sin duda, el escritor más replicado ha sido Rómulo Gallegos. Quizás por su importancia en el siglo XX, quizás por lo prolífico de su legado, los canales lo han tenido presente desde la primera versión de Doña Bárbara, fechada en 1957, hasta la última de La trepadora, datada en 2008.

Por tal motivo, estas líneas están dedicadas a otros creadores venezolanos que han aportado lo suyo, a propósito de que se cumplen 50 años de la transmisión del capítulo final de Campeones, la adaptación de 36 capítulos hecha por José Ignacio Cabrujas y Ligia Lezama de la obra de Guillermo Meneses. La versión novelada contó con las actuaciones estelares de Doris Wells y Miguelángel Landa, desde el 27 de julio hasta el 3 de agosto de 1976.

Años antes, en los 60, su historia La balandra Isabel llegó esta tarde había sido representada en vivo (todavía no existía el videotape) y, una década más tarde, sería refrescada con Marina Baura y Miguelángel Landa, en formato de telenovela.

Doris Wells y Miguel Ángel Landa en la telenovela ‘Campeones’. Foto: Archivo Fotográfico/ GÚN

Además de ambos títulos de Meneses, han sido trasladados a la pequeña pantalla, que se recuerde: Las frutas muy altas y La casa de los Abila de José Rafael Pocaterra, El Cristo de las violetas y El limonero del Señor de Andrés Eloy Blanco, Zárate de Eduardo Blanco; Ana Isabel, una niña decente de Antonia Palacios; Ídolos rotos de Manuel Díaz Rodríguez, El hombre de hierro de Rufino Blanco Fombona y Mi padre el inmigrante de Vicente Gerbasi.

Tres menciones aparte. La primera para Ifigenia que volvió a la pantalla en la anatomía de Amanda Gutiérrez, a finales de los 70; la segunda para la versión de La loca Luz Caraballo que protagonizó Doris Wells en 1975; y la tercera para el miniciclo que el canal de Bárcenas dedicó a Arturo Uslar Pietri, con El cachorro, El enemigo y Simeón Calamaris, a mediados de los 80.



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