2 agosto, 2026
Milei retoma insultos contra sus homólogos

La más reciente visita a Brasil del presidente de extrema derecha de Argentina, Javier Milei, no pudo abarcar mayores niveles de escándalo, porque aprovechó el lanzamiento en Sao Paulo de la candidatura presidencial del también ultraderechista Flávio Bolsonaro para despotricar abiertamente del actual mandatario, Luis Inácio Lula da Silva, y del magistrado del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes.

Primero, muy al estilo de su mentor, el actual inquilino de la Casa Blanca en Estados Unidos, Donald Trump, en una clara intromisión en los asuntos internos del país en el cual se encontraba de visita, se dirigió al recién investido oficialmente como candidato de la derecha extrema brasileña: “Brasil aún no vivió las consecuencias más nefastas de este modelo, pero puede vivirlas si no puede darle una vuelta al timón. ¡Confiamos en ti, Flávio, para poder parar a la basura socialista”.

La artillería pesada llegó luego contra Lula, acusándolo de “diseminar el comunismo” junto al fallecido comandante y líder cubano Fidel Castro, mediante el Foro de Sao Paulo:

“¡No se dejen robar el futuro!”, clamó a los militantes bolsonaristas congregados en el estadio de fútbol Pacarembú, para luego referirse varias veces a los “zurdos de mierda (militantes de izquierda)”, en su discurso, que por cierto llevó por escrito, refiriéndose a su homólogo brasileño como un “ladrón”, un “delincuente” y “presidiario”; lo cuestionó por no hacer el “ajuste fiscal” asegurando que “el despilfarro se paga y esperemos que lo pague aquel que lo causó perdiendo en las urnas en octubre” próximo.

Al juez Alexandre de Moraes, instructor del juicio que terminó con la condena de 27 años de cárcel para el expresidente Jair Bolsonaro por golpismo, lo calificó como “basura calva” por no permitirle visitar a su “amigo”, quien aseguró que está “injustamente encarcelado”, sin ofrecer ningún argumento para sostener esta afirmación.

Pero ahí no terminó todo, pues posteriormente, en entrevista con Radio Mitre, aseveró que los gobiernos de México y Brasil participaron en una supuesta campaña en redes sociales en contra de la selección de Argentina durante el finalizado Mundial de Fútbol.

No es la primera vez que el jefe de Estado de la nación amazónica es blanco de los disparos del ultraderechista argentino, quien en mayo de 2023, siete meses antes de asumir la presidencia, lo calificó de “zurdo salvaje apoyando dictadores, tipos que violan los derechos humanos y autócratas con sus manos manchadas de sangre”.

Reacciones.

Las reacciones ante esta nueva arremetida oral de Milei contra su homólogo brasileño han variado, desde la parquedad y serenidad con las cuales este último se ha expresado, hasta el cuestionamiento severo de otros.

Lo primero que hizo Lula fue preguntar: “¿Quién es ese tipo?”, aunque luego, durante la convención del Partido Socialista Brasileño, se explayó un poquito más: “Vieron la farsa que montó el presidente argentino. No dije nada porque mi relación es la de un jefe de Estado con un Estado y aprecio al pueblo argentino y no voy a entrar en polémica por eso”.
La Cancillería brasileña se pronunció en un fuerte comunicado, en el cual afirmó que “no hay precedentes de que un presidente extranjero, en territorio nacional, profiera agresiones e insultos contra el jefe de Estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el pueblo brasileño”.

El despacho lamentó que se trate del presidente de una nación “que tiene en Brasil a su principal socio comercial” y es cierto, en la primera mitad de este año, entre ambos países el intercambio estuvo por el orden de los 14.000 millones de dólares, después de que en 2025 impusieran un récord de más de 31.195 millones de dólares, la cifra más alta en 13 años, por lo cual pese a esta crisis no habrá ruptura.

López Obrador: otra víctima de su incontinencia oratoria

La incontinencia oratoria del extremista de derecha que tiene Argentina en la presidencia se ha desbordado en incontables ocasiones, como con quien era entonces el jefe de Estado de México, Andrés Manuel López Obrador, al que en marzo de 2024, para no desaprovechar la tribuna que le brindaba la cadena estadounidense CNN, llamó “ignorante” y “asesino terrorista”, esto último sin presentar ningún tipo de pruebas, como suele hacer también su par instalado en la Casa Blanca, Donald Trump.

A quien sería la sucesora del mandatario mexicano, su copartidaria Claudia Sheinbaum, cuando se hallaba en plena campaña electoral la definió como “un horror”, en una muestra evidente de que no tiene mesuras ni siquiera cuando de las damas se trata.

En un trabajo publicado por el canal alemán DW en julio del año pasado, el médico psiquiatra de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y especialista en violencia de género Enrique Stola afirmó: “Milei siempre se expresó de esa forma, ya cuando era un ciudadano que buscaba ser diputado, pero otra cosa es cuando este ciudadano detenta el máximo poder político del país. Entonces las palabras cobran otro sentido y tienen un impacto diferente”, con lo cual avanza hacia “una institucionalización de la violencia verbal”.

Pedro Sánchez también fue blanco de sus ataques

Lo de ir a otros países a denostar de sus mandatarios no es nada nuevo para el presidente de extrema derecha argentino, tal el caso de su par en España, Pedro Sánchez, contra quien cargó en varias oportunidades y en su propio territorio.

En mayo de 2004, en una convención del partido ultraderechista Vox en Madrid, se refirió a él como “socialista fatalmente arrogante”, “personaje siniestro”, “cobarde”, “ridículo”, “hazmerreír del mundo” y con un “complejo de inferioridad” hacia él, mientras que a su esposa, Begoña Gómez, la calificó como “corrupta”.

Esto llevó a una crisis diplomática sin precedentes, por la cual España retiró a su embajadora en Argentina, María Jesús Alonso, y no se alivió hasta seis meses después cuando el país ibérico designó a un nuevo representante diplomático en la nación suramericana.

Otro que recibió sus disparos verbales fue el jefe de Estado de Colombia, Gustavo Petro, contra quien no midió epítetos descalificativos: lo llamó “asesino terrorista”, “comunista asesino” y “plaga letal para los colombianos”. Desató con estos insultos una nueva crisis que llevó a Bogotá a llamar temporalmente a su embajador en Buenos Aires.

De su compatriota, el papa argentino Francisco, antes de su fallecimiento, dijo que era el “representante del maligno en la tierra” y un “imbécil”. l

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