21 julio, 2026
Tdah en las niñas - Últimas Noticias

Quienes crecieron en las últimas décadas del siglo XX son parte de una generación donde el Tdah femenino era invisible.

En colegios, familias de los 80 y 90, y manuales de diagnóstico, el Tdah tenía rostro de niño inquieto.

Las niñas con buen comportamiento y rendimiento académico eran invisibles para el sistema de salud mental.

 Al carecer de diagnóstico, son etiquetadas como “distraídas”, “despistadas”, normalizándolos como “rasgos del carácter”, con afirmaciones como “esta niña vive en las nubes” o “solo presta atención a lo que le interesa”.

Al no presentar un trastorno de aprendizaje evidente, muchas han desarrollado carreras funcionales y académicamente exitosas, porque aprendieron a compensar la falta de atención realizando un esfuerzo descomunal, en donde minimizar los olvidos, la pérdida de objetos y el caos mental es asumido como un “defecto de fábrica” con el que hay que lidiar en silencio. 

Para este grupo de mujeres, la lucha más ruda y pertinaz es lidiar con la procrastinación: proponerse no dejar todo para última hora, ser más organizada, ni comenzar antes, resuelve el problema, porque no tiene que ver con flojera, desidia o falta de interés y sí mucho con la producción de dopamina.  Son adultas con una carga de exigencia muy alta, mucho estrés, presión emocional y culpa acumulada.

La democratización de la información ha hecho visible la salud mental desde la perspectiva de género. Darle nombre a lo que nos pasa no es buscar excusas, sino explicación a un fenómeno más común de lo que creímos.

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