21 julio, 2026

Escándalo entre vecinos alarmó a los habitantes de San José

Escándalo entre vecinos alarmó a los habitantes de San José

Un hombre de 67 años se cansó de los escándalos que armaba su vecino, un mecánico de 29 años, casi todos los días mientras reparaba vehículos en el frente de su casa ubicada en un sector de la parroquia San José del municipio Libertador en Caracas. El conflicto estalló porque al muchacho no le gustaron los reclamos, lo que convirtió esta disputa en una alarma vecinal.

La oficial Yarbeily González del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana explicó a Últimas Noticias que recibió al adulto mayor en la Oficina de Atención Comunitaria del Servicio de Policía Comunal de la parroquia San José.

El ciudadano contó que su vecino sacaba el equipo de sonido y lo instalaba en la acera, impidiendo no solo la calma vecinal, sino también el paso peatonal. El denunciante acotó que padece hipertensión y esos tumultos diarios, por las noches, se hacían más estresantes. Ya no podía dormir corrido debido a las fiestas de su vecino, y su salud comenzaba a verse perjudicada.

Lo que parecía un simple problema de ruidos molestos se convirtió más adelante en una guerra de gritos e insultos que mantuvo a media cuadra de esa comunidad en estado de alerta. El señor contó que un día volvió a reclamarle al joven mecánico que le bajara volumen a la música y guardara el equipo de sonido porque estaba obstaculizando el uso de la vía peatonal. Sin embargo, el joven que en ese momento reparaba un carro, dijo que estaba en su derecho de relajarse durante y después de la jornada laboral. El afectado  continuó con su exigencia, pero el acusado empezó a gritarle groserías y amenazarlo con que lo iba a agarrar a golpes si lo seguía molestando.

El señor contó que no era la primera vez que recibía insultos por parte de su vecino, pero nunca lo había amenazado con agredirlo físicamente, por lo que se sintió muy preocupado, debido a que él vive solo con su esposa, una mujer que también es de tercera edad. Ese acontecimiento lo incentivó a buscar ayuda policial.

La oficial González admitió que cuando el caso llegó al módulo policial de la parroquia, determinó que era necesario un espacio de diálogo para destrabar una situación que tenía bastante tiempo afectando a los vecinos del sector capitalino. Decidió convocar a ambas partes a un proceso de mediación.

Mediación. La reunión se desarrolló en la sala de resolución de conflictos vecinales, donde la oficial mediadora aplicó la técnica del diálogo ininterrumpido. Durante dos horas, cada implicado expuso su verdad, mientras González tomaba nota de los puntos clave y los repetía en voz alta para confirmar que ambas partes escuchaban la versión del otro.

El perjudicado reiteró que el intercambio de insultos se había vuelto una costumbre tan dañina como la bulla misma, pero las recientes amenazas lo tenían más preocupado. Por su parte, el denunciado reconoció que el volumen de su equipo era elevado, pero dijo que su actitud defensiva respondía a sentirse acosado por el señor, así como por el resto de la comunidad que ahora lo señalaba por los chismes de su vecino. Aseguró que su trabajo como mecánico ya era pesado y que solo buscaba relajarse al terminar la jornada, sin intención de perjudicar a nadie.

La funcionaria les recordó que la Ordenanza de Convivencia Ciudadana establece sanciones económicas por ruidos molestos, pero insistió en que la solución definitiva solo podía nacer de un acuerdo voluntario entre las partes, pues una multa apagaría el ruido por un día, pero no la rencilla.

Compromisos. González intercedió para que los implicados aportaran propuestas que los ayudarían a alcanzar un acuerdo que les trajera bienestar a ambos y, por supuesto, a los demás vecinos que ya habían manifestado su preocupación. Luego de varias rondas de negociación, donde se discutieron horarios y compromisos puntuales, los ánimos se enfriaron y ambas partes aceptaron firmar un acta de compromisos reparatorios ante la presencia de testigos vecinales que llegaron a la sala de resolución de conflictos y se ofrecieron como garantes de paz.

Al denunciado se le obligó a reducir el volumen del equipo de sonido a partir de las nueve de la noche. Además, se le instó a no colocarlo en la acera para evitar multas por obstaculización del tránsito.

Al solicitante se le recomendó acudir a la instancia policial en caso de notar la reincidencia de su vecino, mientras que ambos se comprometieron a respetarse y a evitar la agresividad verbal.

Normativas. La funcionaria policial afirmó que el caso fue resuelto gracias a la aplicación de las regulaciones que existen sobre ruidos molestos en la Ordenanza para la Convivencia Ciudadana, el Civismo y la Justicia de Paz Comunal del municipio Libertador en Caracas. La normativa define multas que van desde los 30 euros para quienes infrinjan lo dispuesto en el reglamento municipal.

Puede acarrear el decomiso temporal del dispositivo que produce el sonido. La normativa también castiga la obstaculización de vías peatonales.

La legislación en detalle

  • Ruidos molestos. En el artículo 11 de la Ordenanza para la Convivencia Ciudadana, el Civismo y la Justicia de Paz Comunal del municipio Libertador se define como la emisión de sonido producido por cualquier actividad o proceso, que supere los niveles de tolerancia admitidos, que causen molestias a la salud de la población y perturben el ambiente.
  • Comportamientos.  La normativa contempla en el artículo 13 deberes generales para la convivencia vecinal, entre los cuales se encuentra conservar el orden público, evitando disturbios y ruidos molestos; asimismo, evitar conductas o actividades en el uso de bienes muebles o inmuebles, que causen molestias o alteraciones a la paz social.
  •  Prohibiciones en relaciones vecinales.  La normativa municipal insta a toda persona, en su calidad de vecino o vecina, a cumplir con los deberes ciudadanos, como evitar los ruidos molestos u otras manifestaciones de alteración sónica que perturben el orden público o alteren la paz vecinal.
  • Obstaculización vial. Se considera acto que obstaculiza el tránsito vial y peatonal aquellas realizadas de manera intencional mediante el uso o disposición de objetos muebles, así como cualquier estructura.

Ver fuente