23 junio, 2026
El capillerismo - Últimas Noticias

En el año de 1917, Salvador de la Plaza leyó, públicamente, en algún recinto del Liceo de Ciencias Políticas, la ponencia titulada: “Importancia de las asociaciones en los estudiantes y, en consecuencia, en la vida pública de una nación”.

Cabe destacar que, durante la conferencia, explicó de qué trata el “capillerismo”: “Digamos así, nace, generalmente, del clericalismo y de la vida en pequeñas ciudades. El mozo, al principio, deja de hacer una mala acción, no por verse degradado ante sí mismo, sino, al contrario, porque no le vea el doctor X; el doctor X le puede dar un puesto, puede decirlo en su casa. Y así van formándose esas conciencias falsas que, a medianoche o en las tinieblas, suelen cometer toda bajeza no explicable”.

Justamente, de la Plaza, su grupo generacional intentó reorganizar el movimiento estudiantil con la pretensión última de deslastrar el Estado nacional de las rémoras del personalismo político.

Para ello, fundamentó su discurso político en la moral laica que promovía el laicismo francés a través de la importante figura de Jules Payot. Es decir, el nuevo sujeto histórico, el estudiante, tuvo como meta acabar con la cultura de caudillos y macheteros.

Por ello, el joven caraqueño manifestó la necesidad moral de la autocrítica a fin de superar los vicios propios de la cultura colonial y la neocolonial: “Transformémonos y destruyamos el capillerismo y su fuente formándonos, por medio de esta asociación, conciencias estables e hijas, no del miedo al juicio del doctor X, sino [del miedo] a nosotros mismos”.

Concebía, en su etapa premarxista, la urgencia de la reestructuración del Estado sobre valores y normas que rompiesen con la subjetividad política y religiosa que generan, indiscutiblemente, vicios tales como el amiguismo, el nepotismo, la corrupción, entre otros males, que impiden la consolidación de un Estado de derecho y de justicia.

Al respecto, subrayó: “…la moral universal que anime la civilización y de la que queremos ser voceros en este caso donde vivimos”. Llama la atención que, casi 100 años después, en el año 2008, el comandante Hugo Chávez planteara la necesidad de reformar el Estado sobre la base de la transformación de la conciencia social en el marco de las tres R (revisión, rectificación y reimpulso).

Ver fuente