Distracción agradable – Últimas Noticias
Es afirmación difícilmente rebatible: en nuestra guerra de emancipación la prensa fue tan útil como las municiones.
El caso mexicano no sería distinto. Las múltiples publicaciones orientadas a la polémica tanto jurídica como filosófica entre conservadores y liberales, lo certifican así. El peso de la opinión pública -sin negar el analfabetismo generalizante- jugaría un papel rector para cualquiera de las causas, como expresión de la lucha política de grupos irreconciliables.
En el bando independentista, esfuerzos como El Diario de México, Gaceta de Cayo Puto, El Duende de los Cafés, Semanario Político Literario y El Pensador Mexicano exponían con densidad la discusión en el país del norte, en el cual unos seguían a Agustín de Iturbide y otros lo adversaban, pese al rompimiento con la Corona hispana.
Entre los diversos órganos divulgativos destaquemos El iris, periódico que ahora está en su bicentenario. Los especialistas lo consideran la “primera revista literaria del México independiente”, cuyas hojas saldrían a la luz entre el 4 de febrero y el 2 de agosto de 1826.
Sus fundadores serían los italianos Claudio Linati y Florencio Galli, además del cubano José María Heredia, alcanzando esta empresa editora una proyección nacional.
En su introducción quedaba expuesto su propósito: “El único objetivo de este periódico es ofrecer a las personas de buen gusto en general y en particular al bello sexo, una distracción agradable para aquellos momentos en que el espíritu se siente desfallecido bajo el peso de atenciones graves, ó abrumado con el tedio que es consiguiente á una aplicación intensa, ó á la falta absoluta de ocupación.”
Temas literarios, educativos y políticos alimentarían el corpus de sus nutridas páginas. Los tópicos relacionados con crítica teatral, libros, autores y traducciones usualmente descansaban en la responsabilidad de Heredia, mientras que los asuntos educativos casi siempre eran tratados por los autores italianos.
Aquí podemos resaltar las biografías y poemas sobre los venezolanos Simón Bolívar y Francisco de Miranda, del cual, del segundo, diría Heredia, después de ponderarlo como un revolucionario integral de relieve universal que murió en La Carraca, que fue “ejemplo memorable de la fe púnica del gobierno español, y de lo que tienen que esperar de él los americanos que hayan sacudido una vez su yugo execrable. La Inglaterra, a quien tanto sirvió Miranda, no dio el menor paso en su favor”.
Muchos serían los atributos de El Iris, entre otros, ser la divulgación ilustrada pionera del lar lindo y querido, claramente influenciada por Rudolph Ackermann.
Si bien El Iris nació para la moralización de las féminas, devino en un contenido explícitamente político, incorporando la sátira caricaturesca, quedando las “distracciones agradables” totalmente relegadas.
La defensa de ideas muy polémicas como la presunción de una arremetida inminente de Europa contra México, la crítica a la eliminación del Estado Mayor, la aprobación de la división de la Iglesia americana de la romana, la propuesta de restricción de la libertad de prensa, la promoción de la figura del Dictador como protector de la república, el fomento de la liberación de Cuba, etc., generaron un descontento ante las autoridades de la hora, factor que explica, en parte, su corta duración con tan solo 40 números.
