El olvido sobre Gaza: las miradas hacia otro lado
La relatora especial de las Naciones Unidas para los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese, advertía a comienzos de este mes desde España que en la Franja de Gaza no existe un alto el fuego, a pesar del acuerdo suscrito en Egipto el 10 de octubre del año pasado, sino una orden para olvidar lo que allí está sucediendo, de desviar las miradas hacia otro lado y la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán es la excusa perfecta.
Alertaba la funcionaria sobre la continuación de las matanzas por el régimen sionista en el enclave palestino y en la Cisjordania ocupada, casi en silencio mientras el mundo está más pendiente de lo que ocurre en el golfo Pérsico, donde, ciertamente, la economía mundial ha estado en vilo dadas las consecuencias, entre otras cosas, del cierre del estratégico estrecho de Ormuz, por donde pasa 20% del comercio del petróleo.
No es solo ella la que ha levantado la voz. Las denuncias se han multiplicado mientras se acercan a mil los palestinos asesinados desde la firma del acuerdo de alto el fuego firmado el 10 de octubre del año pasado en Egipto, que Israel se ha encargado de violar una y otra vez, continuando con sus matanzas tal y como lo ha hecho desde hace casi tres años.
Esta semana, por ejemplo, el futbolista Lamine Yamal ondeó la bandera de Palestina en el desfile ante más de 750.000 personas para celebrar el triunfo del Barcelona FC sobre el Real Madrid en la definición de la Liga Española. No dijo una sola palabra al respecto, pero su mensaje al mundo fue claro: no se puede olvidar lo que está ocurriendo en la Franja de Gaza y en la Cisjordania ocupada.
También ha venido regándose la frase “Gaza, la guerra olvidada”, una forma de resumir cómo se han ido aislando, tanto en lo informativo como en lo humanitario y político, las masacres que continuaba cometiendo el gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu en esos territorios desde el 7 de octubre de 2023.
Asesinatos selectivos
Mientras el mundo desvía la mirada, el régimen sionista ha acentuado la modalidad de los asesinatos selectivos, como los dirigidos contra familiares de líderes del Movimiento de Resistencia Islámica Hamás y los jefes policiales del enclave.
Al recién designado líder principal del grupo y jefe de las negociaciones en busca de la paz, Khalil al-Hayya, ya le han matado cuatro hijos, el más reciente, el joven Azzam Khalil.
Con acciones como estas, según el investigador experto en asuntos israelíes Yasser Mana, el país hebreo está intentando enviar el mensaje de que ni los líderes ni sus familias están libres de peligro a pesar de las negociaciones que estaban en curso, hoy paralizadas debido a la guerra contra Irán.
Otro analista especializado en los asuntos políticos de Israel, Adel Shadid, explicó que ese país “recurre a los asesinatos no solo por motivos de seguridad, sino también para restaurar la confianza de su frente interno en su sistema militar y político y para evaluar el impacto de esto en la cohesión del frente opuesto”.
Recordó que la nación hebrea “utilizó en el pasado los asesinatos para eliminar a los dirigentes palestinos y sustituirlos por otros o para sabotear un esfuerzo político y avergonzar a la parte negociadora con el fin de socavar la confianza del pueblo en cualquier proyecto político opuesto”.
Por su parte, Hamás denunció que con sus bombardeos a la Franja y los asesinatos de miembros de los cuerpos policiales, como ocurrió el domingo cuando acabó con la vida del jefe del Departamento de Investigaciones Criminales de la Policía de Jan Yunis, Wisam Abdelhadi; y del sargento Fadi Heikal, Israel intenta “mantener Gaza en un estado de caos de seguridad y socavar los esfuerzos para retomar la normalidad” en el enclave.
Mientras todo esto ocurre, el régimen sionista sigue poniendo trabas al ingreso de ayuda humanitaria, permitiendo la entrada de un número muy por debajo de lo requerido.
El arrase de Cisjordania tampoco se ha detenido
La guerra no provocada de Estados Unidos e Israel contra Irán también ha puesto en un segundo plano la atención de lo que ocurre en la Cisjordania ocupada, donde el régimen sionista ha recrudecido sus operaciones militares, así como sus inocultables intenciones expansionistas.
Los ataques aéreos contra ciudades y campamentos de refugiados como Yenin, Tulkarem y Bur Shams se han intensificado, mientras la violencia de los colonos y las tropas israelíes ha dejado decenas de víctimas mortales, innumerables viviendas, comercios y campos de cultivos quemados o destruidos y miles de desplazados, en una escalada de violencia que en marzo dejó el mayor número de palestinos heridos en los últimos 20 años. Además, se han multiplicado las restricciones de movimientos y las redadas.
Al mismo tiempo, el régimen de Benjamín Netanyahu ha autorizado la expansión de los asentamientos ilegales, permitiendo nuevos y el despojo de sus tierras a sus legítimos propietarios, los palestinos, todo lo cual ha sido cuestionado tímidamente por algunos organismos internacionales.
Desde el inicio de esta nueva fase de la escalada israelí contra el pueblo palestino el 7 de octubre de 2023, más de 1.000 personas han sido asesinadas en ese territorio.


Francesca Albanese y el Guernica como símbolo
Durante una visita al Museo Reina Sofía, en Madrid, ante el emblemático cuadro de Pablo Picasso “Guernica” (su respuesta al bombardeo de la villa vasca del mismo nombre por la Legión Cóndor alemana y la aviación italiana), la relatora especial de la ONU para los Territorios Ocupados de Palestina, Francesca Albanese, hizo una comparación con lo que está ocurriendo actualmente en la Franja de Gaza.
“Es realmente el cuadro de la destrucción de la vida civil, porque no hay ejércitos en este cuadro”, remarcó.
Agregó que “hay destrucción, desesperación, sufrimiento de mujeres y niños (…), pero también hay esperanza. Es realmente increíble lo mucho que resuena con lo que he estado viendo durante los últimos tres años y pico”, en referencia a lo que ocurre en Palestina.
La funcionaria insistió en que lo que allí está pasando no puede llamarse sino “genocidio”, término que, subrayó, sostiene como “experta en derecho”, aunque por hacer esta afirmación ha sido objeto de sanciones por el Gobierno de Estados Unidos.
Y remató: “No hay alto el fuego en Gaza. Lo único que hay es una orden de apartar la mirada de Gaza. Ha habido una orden de olvidar. No hay nada que ver. Esto es lo que los que están en el poder han gritado al mundo” en la actualidad.


