13 mayo, 2026
El arte de la asfixia

Mientras la vida de los enfermos renales en Venezuela colgaba de un hilo, se estima que más de 20 proveedores extranjeros suspendieron el suministro de líquidos y filtros para diálisis por temor a las sanciones impuestas por el Tesoro estadounidense, familias enteras llenas de terror por ver a sus seres queridos casi perder la vida y morir por inhumanidad en un país que flota en petróleo.

En pleno ciclo expansivo del covid-19, mientras millones de personas morían en el mundo, Venezuela pagó 120 millones de dólares al Sistema Covax que coordinaba la Fundación Gavi junto a la Organización Mundial de la Salud para adquirir gran parte de las dosis requeridas.

Por los mismos días cercanos entre 2020 y 2022, cargamentos completos de medicamentos antirretrovirales para pacientes con VIH fueron retenidos, congelados, inmovilizados por el temor de las navieras a ser objeto de sanciones por parte de los EEUU.

Se estima que más de 80 mil personas no tuvieron acceso al tratamiento que otorgaba el gobierno venezolano de forma gratuita por el “sobrecumplimiento de sanciones”.

Bancos internacionales como el Novo Banco de Portugal retuvieron fondos de Venezuela que eran destinados a la compra de medicinas de alto costo para enfermos de alto riesgo. ¿Cuántos fallecieron esperando un medicamento que se les otorgaba gratuitamente en condiciones normales?

Sin acceso al mercado internacional para la compra de materias primas para la producción de insulina, las personas cuyas vidas dependen de ese medicamento se vieron entre la vida y la muerte.

Proveedores oncológicos en India y Brasil se paralizaron ante la amenaza inminente de destruir sus capacidades de exportación si se les ocurría surtir a Venezuela; nuestros pacientes con cáncer vivieron sus peores días, otros ya no pueden contar su testimonio.

Las mal llamadas sanciones de la Ofac se convirtieron en la excusa favorita para cruzar los dedos en la búsqueda de la tan ansiada crisis humanitaria, promovida con ferocidad por dirigentes políticos, influencers, tiktokers, periodistas y artistas que prestaron su imagen para ello.

Prótesis retenidas en los puertos, sillas de ruedas especializadas para algunas discapacidades no podían ingresar al país, cuánto dolor, cuánto llanto, cuánto sufrimiento, pero el único culpable es el chavismo; ese es el arte de la asfixia.

Ver fuente