11 mayo, 2026

¿Cómo el arribo de petroleras influye en la controversia sobre el Esequibo?

¿Cómo el arribo de petroleras influye en la controversia sobre el Esequibo?

La estulta y desatinada crítica expresada por el presidente de Guyana, Irfán Alí, contra nuestra presidenta encargada, Delcy Rodríguez, por exhibir en su vestido un broche que ilustra el mapa de Venezuela con el territorio venezolano Esequibo, se suma a la cadena de indicios que revelan los temores de la camarilla gobernante guyanesa por el avance exitoso de la diplomacia de paz bolivariana.

Y sus temores tienen fundamento. Los gobernantes de la nación vecina deben estar observando con recelosa inquietud la llegada a la patria de Bolívar de empresas petroleras estadounidense, europeas y asiáticas, que en su andar están abonando el terreno para el ánimo confrontacional de Guyana.

La inquietud central de Irfan Alí es que el acercamiento a Venezuela de su amo patrocinante, la Exxon Mobil, revela y reafirma el principio de la política exterior de EEUU la cual proclama que EEUU no posee amigos, sino intereses.

Inevitable. Irfán Alí observa que en el actual contexto en construcción de la diplomacia bolivariana de paz, poco a poco comienzan diálogos que despiertan voraces apetitos por el profuso menú energético presente tanto en el subsuelo del Esequibo como en la Faja Petrolífera del Orinoco.

Es decir, el acercamiento en marcha de la Exxon Mobil hacia Venezuela muestra el interés de la multinacional por volver a incorporar en su cartera el crudo pesado venezolano, evidenciando así, irremediablemente, una conducta que, a regañadientes, reduce en lo inmediato tanto las vocerías estadounidenses a favor de Guyana, como el apoyo a salidas belicistas que atenten contra sus propias inversiones en la zona de controversia territorial.
En otras palabras, la diplomacia de paz está logrando atraer las inversiones petroleras de las multinacionales, en concreto la Exxon Mobil, lo cual haría que la empresa se mueva, sin quererlo, dentro del espíritu del Acuerdo de Ginebra firmado en 1966.

Los hechos así desarrollados también podrían conducir a que haya una disminución de la hostilidad política de Estados Unidos hacia Venezuela, atendiendo a lógica mercantil de que un clima de paz garantiza el suministro de petróleo y reduce los costos de inversión asociados a defensa militar y pagos a las aseguradoras.

En otras palabras, atendiendo a la máxima en su política de priorizar siempre sus intereses nacionales, en la medida que EEUU observe la posibilidad de extraer la mayor plusvalía de un clima de paz favorable a sus inversiones, la balanza podría inclinarse hacía un acuerdo entre Guyana y Venezuela.

Pero aún así el camino de la diplomacia bolivariana de paz es turbulento y escabroso. Guyana ha sembrado fuertes intereses. Hasta la fecha ha empleado y manipulado las relaciones con las grandes petroleras como instrumentos de presión política para usufructuar el Esequibo venezolano.

Basta citar que el grueso de la producción petrolera es extraído del bloque Stabroek, el cual posee una extensión similar a la del estado Falcón, de 26.800 kilómetros cuadrados. Está ubicado en la proyección atlántica del estado Delta Amacuro, entre la plataforma continental del Esequibo venezolano y de Guyana, y la llanura marina profunda del Océano Atlántico.

En el bloque opera la Exxon Mobil a través de su filial Esso Exploration and Production Guyana Limited, la cual detenta 45% de un consorcio donde participan Chevron con 30% y la Cnooc Nexen Petroleum, de China, con 25%.

José Rafael G, en su artículo titulado El Bloque Stabroek, el elemento de la discordia entre Guyana y Venezuela, considera que este bloque fue configurado así para ejercer presión sobre Venezuela y así neutralizar la postura sostenida desde los inicios de la reclamación territorial en 1962, la cual establece que hasta tanto no haya un arreglo práctico a la controversia terrestre, no puede haber una negociación para delimitar la frontera marítima.
“Guyana no tendría ninguna razón de conformar un bloque con semejantes actores y dimensiones como los que tiene el Stabroek, sino como medio de presión contra Venezuela a través de semejantes agentes económicos y políticos”, afirma.

Además de estas compañías, Abraham Gómez, miembro de la Fundación Venezuela Esequiba, en un artículo publicado en la web de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales, denuncia que “hay un enjambre de empresas operando en el Esequibo venezolano bajo la coordinación de la Exxon Mobil, la cual lidera y fija procedimientos a la Shell holandesa, la GCX estadounidense, la Anadarko canadiense, la Cnooc china. En fin, son más de 52 compañías, incluso de países de Petrocaribe”.
Abraham Gómez afirma que estas empresas también se enriquecen con los recursos madereros, acuíferos, mineros, petrolíferos, carboníferos, energéticos de nuestra Guayana Esequiba. “No únicamente en los 159.400 km2 que nos arrebataron, sino que han dado permiso a los grandes consorcios para explotar nuestra proyección atlántica”.

Pero cualquier cifra se queda corta. La carencia de data oficial del Gobierno de Guyana da para pensar que la explotación de recursos podría ser mayor a la publicada.

El contrato firmado entre la Exxon Mobil y el Gobierno de Guyana es cuestionado y calificado de leonino por los medios, pues permite a las compañías petroleras tomar hasta el 75% de los ingresos petroleros cada año para gastos y, si declaran indebidamente cualquier parte de esos gastos, significa que estarían privando a la población de Guyana de ganancias.

Además, el acuerdo establece que todos los costos en los que incurra el contratista son recobrables y pese a señalar que la producción es compartida 50 / 50, la misma es determinada después del recobro de la producción destinada a cubrir costos e inversión del contratista.

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