9 mayo, 2026

Bettsi Quintero es referente en la observación y fotografía de aves nacionales

Bettsi Quintero es referente en la observación y fotografía de aves nacionales

Por vocación y herencia, esta guía y fotógrafa tachirense ha dedicado más de dos décadas a la observación de aves. Hoy es parte de un movimiento que mezcla tecnología, ciencia ciudadana y turismo sostenible para dar a conocer las especies que surcan el cielo venezolano.

La historia de Bettsi Carolina Quintero con las aves no empezó con binoculares de alta gama, sino con un acto de amor y protección hacia la naturaleza.

Durante una entrevista con el equipo de Últimas Noticias, relató que cuando tenía diez años su padre —un veterinario que mantenía aves en cautiverio— decidió soltarlas todas antes de fallecer. Quintero lo ayudó a abrir cada jaula y aquella imagen de las alas batiéndose hacia el horizonte la marcó para siempre: ella no quería poseerlas, sino encontrarlas en libertad.

Aunque se graduó como contadora pública en la Universidad Católica del Táchira y ejerció la profesión durante ocho años en Caracas, el llamado del campo fue más fuerte. “Ganaron las aves”, afirmó.

En 1989, mientras trabajaba en la ciudad capital, se integró a la Sociedad Conservacionista Audubon de Venezuela, donde descubrió el libro Aves de Venezuela y comenzó su formación técnica.

Lo que empezó como un pasatiempo terminó convirtiéndose en su vida entera. “Me vine otra vez a San Cristóbal y empecé con las aves de los estados Táchira y Mérida”, expuso la guía, quien ha participado en diferentes eventos internacionales en países como Colombia, Ecuador y algunos de Europa.

Tras 15 años guiando formalmente a turistas extranjeros, la tachirense ha recorrido muchos rincones del país. En su trayectoria mantiene un impresionante récord, pues aseguró que ha observado aproximadamente 1.000 de las 1.406 especies que existen en Venezuela.

“Observar aves es como llenar un álbum de barajitas”, explicó. Destacó que Venezuela es uno de los mejores lugares del mundo para completar esa colección, ya que el país ocupa el séptimo lugar global en biodiversidad de aves y cuenta con 51 especies endémicas; es decir, que solo se pueden encontrar en suelo nacional.

Comentó que esta riqueza es el motor que atrae el turismo internacional y esta guía tachirense es la encargada de que esos visitantes encuentren su barajita más preciada.

Tecnología

Quintero no es solo una observadora; es una científica ciudadana que utiliza herramientas de vanguardia. Explicó que, a través de la plataforma eBird, perteneciente a la Universidad de Cornell en Estados Unidos, ha registrado cerca de 3.000 listas de observación.
Resaltó que, en las estadísticas de esta plataforma, ella figura en el primer lugar en el estado Táchira y este año lidera el ranking nacional.

Para esta tachirense, la tecnología ha democratizado la actividad. Recomienda el uso de dos aplicaciones fundamentales que funcionan sin necesidad de internet en pleno campo: eBird, para registrar las listas y alimentar la base de datos mundial, y Merlin Bird ID, para identificar aves por su canto en tiempo real o mediante fotografías, proporcionando nombres en español e inglés, entre otros idiomas.

“Cualquier persona, desde un niño hasta un adulto mayor, puede aprender. En la página de eBird hay un curso gratuito de tres horas que incluso te da un certificado”, agrega la experta de aves.

Formación.

El trabajo de Quintero va más allá de los binoculares y la fotografía; se trata de cambiar realidades económicas.

Uno de sus proyectos más emblemáticos tuvo lugar en la laguna de Unare, en el estado Anzoátegui. Allí capacitó a pescadores locales para que dejaran de depender exclusivamente de la pesca y se convirtieran en guías de observación para las aves migratorias que llegan del norte. Hoy, ese legado continúa vivo a través de guías que ella misma entrenó.

En la región andina, su labor también es pedagógica. Colabora con la Universidad Nacional Experimental del Táchira y la Universidad de Los Andes en proyectos con jardines botánicos y visita escuelas rurales en pueblos como El Cobre y La Grita.

Afirmó que el año pasado un grupo de jóvenes que ella preparó obtuvo el primer lugar nacional en un proyecto científico escolar sobre aves. “Si las aves están bien, nosotros también”, comentó que es el mantra que siembra en cada niño.

Global Big Day.

Quintero aseguró que actualmente el ánimo por la observación de aves en Venezuela vive un renacimiento. En el último Global Big Day, que es un evento mundial de registro masivo, el país escaló del séptimo al quinto lugar.

La tachirense, quien participa desde la creación de la plataforma en 2014, manifestó su optimismo con respecto a la actividad prevista para este sábado 9 de mayo, cuando también se celebra el Día Mundial de las Aves Migratorias. “Ese día salimos todos los observadores de aves y amantes de la naturaleza a observar y a registrar aves en todas partes del mundo”, explicó Quintero.

El evento internacional se realiza dos veces al año a escala mundial. El primero, bajo el nombre de Global Big Day, se lleva a cabo los segundos sábados de mayo; y el segundo, denominado October Big Day, se efectúa los segundos sábados de octubre.

Expuso el apoyo que ha recibido la actividad por parte de diferentes instituciones como el Ministerio de Turismo y el Instituto Nacional de Turismo, además de gobernaciones y universidades. “Esperamos llegar al tercer lugar”, manifestó la guía.

La plataforma eBird señala en su portal web que el año pasado, durante el Día Mundial de la Observación de Aves, recopiló más datos sobre aves en un solo día que nunca antes: “Más de 1,7 millones de personas participaron en la celebración, observando más de 7.900 especies y estableciendo nuevos récords mundiales”, apunta.

Invitación

La observadora hizo un llamado a la población a acceder a la plataforma eBird para formarse y así sumarse a la experiencia de disfrutar de las múltiples especies que surcan el cielo del territorio venezolano.

Para Bettsi, la observación de aves es medicina: activa las neuronas, agudiza los sentidos y ofrece una tregua ante los problemas cotidianos. “Voy a observar aves hasta el día que me muera”, sentencia la mujer que cambió los libros contables por el registro del canto de los bosques.

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