27 abril, 2026

La terrible historia de la joven hallada en un depósito de basura: un novio con vínculos judiciales y un ‘suicidio imposible’

La terrible historia de la joven hallada en un depósito de basura: un novio con vínculos judiciales y un ‘suicidio imposible’

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La puerta metálica cedió tras la segunda embestida. Al abrirse, el olor a basura se mezcló con el de la sangre. El cuerpo de una joven yacía boca abajo, con la pierna izquierda casi seccionada a la altura del tobillo, en el suelo de hormigón del cuarto de residuos del edificio Balencea, en la avenida St Kilda Road, Melbourne, Australia. Eran las 19 del 2 de diciembre de 2010.

La conserje fue quien encontró el cadáver. El compactador de basura, aún manchado de sangre, había interrumpido su ciclo automático. Los pantalones deportivos de la víctima estaban bajos hasta las rodillas. El pie izquierdo colgaba, unido apenas por tendones. El charco de sangre indicaba que la joven no murió en el acto. Intentó arrastrarse durante varios minutos antes de perder el conocimiento.

La policía identificó a la víctima como Phoebe Handsjuk, de veinticuatro años. Vivía en el piso doce del edificio junto a su pareja, Antony Hampel, un empresario de eventos de cuarenta años. En cuestión de minutos, el hall del Balencea se llenó de uniformados, paramédicos y vecinos curiosos que miraban desde las puertas de sus departamentos de lujo.

Phoebe Handsjuk crímenes reales femicidioPhoebe Handsjuk junto a sus dos hermanos

El perfil de Phoebe Handsjuk: entre la vitalidad y la fragilidad

Phoebe Handsjuk nació en 1986 en Australia. Su familia la describía como una joven “compasiva, atlética y creativa”, amante de la escalada, el snowboard y la música. Trabajó en bares y galerías de arte. Tenía una habilidad natural para conectar con personas de entornos diversos.

Desde la adolescencia luchaba con episodios de ansiedad y depresión. Recibió tratamiento psicológico y medicación durante años, pero nunca dejó de mantener una vida social activa. En 2009, conoció a Antony Hampel. La relación fue intensa desde el inicio. Familiares y amigos notaron que Phoebe comenzó a aislarse, incrementó su consumo de alcohol y psicofármacos, y experimentó cambios de ánimo abruptos.

En los meses previos a su muerte, Phoebe había abandonado el departamento de Hampel en varias ocasiones, refugiándose en casas de amigos o familiares. Informes de terapeutas y testimonios de allegados documentan episodios de control y abuso verbal por parte de Hampel. La joven oscilaba entre periodos de reconciliación y nuevas fugas.

El 2 de diciembre de 2010 comenzó como un día más en el piso doce. A las 11:44, Phoebe fue captada por el sistema de cámaras de seguridad del edificio saliendo a la calle con el perro, tras la activación de una alarma de incendio. Vestía ropa deportiva. Las cámaras no volvieron a registrar su presencia el resto del día.

Phoebe Handsjuk crímenes reales femicidioPhoebe Handsjuk crímenes reales femicidio

Aproximadamente a las 18:05, Antony Hampel regresó al departamento. La puerta estaba cerrada. Al entrar, encontró desorden: dos copas de vino usadas sobre la mesa, fragmentos de vidrio en el suelo, manchas de sangre en el teclado de la computadora. El bolso y las llaves de Phoebe seguían en la encimera de la cocina. El celular de la joven no apareció.

Hampel telefoneó a familiares de Phoebe, afirmando que ella simplemente dormía o había salido a despejarse. Ordenó comida a domicilio para él y el padre de Phoebe, con quien cenarían esa noche. El repartidor fue quien le informó que la policía estaba en el edificio. Minutos después, supo que Phoebe había muerto.

El descenso: la física del conducto de basura

El conducto de residuos del Balencea era un tubo vertical de acero de 37 centímetros por 22 de ancho, con la compuerta situada a 1,2 metros del suelo. El mecanismo tenía un resorte de cierre automático. Para ingresar, era necesario elevar la tapa con fuerza y mantenerla abierta mientras se introducía el cuerpo.

No se hallaron huellas ni en el asa ni en el marco de la compuerta. El informe forense no encontró lesiones en los dedos de Phoebe compatibles con el esfuerzo de forzar la apertura. La joven cayó de pie, golpeando las paredes del tubo a lo largo de doce pisos (aproximadamente 36 metros). Sobrevivió la caída, pero la cuchilla del compactador casi le seccionó el pie izquierdo. La muerte se debió a una hemorragia masiva.

Phoebe Handsjuk crímenes reales femicidioPhoebe Handsjuk nació en 1986 en Australia. Su familia la describía como una joven “compasiva, atlética y creativa”

El pantalón deportivo hallado a la altura de las rodillas y las marcas de arrastre en el suelo sugieren que Phoebe intentó salir del cuarto tras el impacto. Las heridas en los brazos y antebrazos eran compatibles con haber sido sujetada con fuerza poco antes de la caída.

Antony Hampel, conocido como “Ant”, era promotor de eventos y pertenecía a una de las familias más influyentes del sistema judicial del estado de Victoria. Su padre ocupaba el cargo de juez supremo y su madrastra era jueza de tribunal de circuito. Esta red de contactos hizo que el caso se manejara con extrema discreción desde el primer momento.

Los amigos y familiares de Phoebe lo describían como controlador, celoso y emocionalmente inestable.Muchas veces, Phoebe había expresado miedo a quedarse sola con él en más de una ocasión. El círculo íntimo de la joven consideraba que la relación era tóxica, pero Phoebe carecía de recursos emocionales y económicos para separarse definitivamente.

El contexto forense: sangre, copas y omisiones

Al inspeccionar el departamento, la policía halló varias pruebas que nunca fueron analizadas en profundidad. Las copas de vino no fueron sometidas a levantamiento de huellas. La sangre encontrada en el teclado, el ratón y el suelo del salón fue parcialmente muestreada, pero no comparada con el ADN de Hampel. Los fragmentos de vidrio se recogieron, pero no se determinó su procedencia exacta.

Phoebe Handsjuk crímenes reales femicidioEl conducto de basura por el que cayó Phoebe Handsjuk

La computadora de Phoebe fue incautada recién seis meses después de la muerte. El celular y la tarjeta SIM desaparecieron. El sistema de cámaras de vigilancia del edificio solo conservaba imágenes hasta el mediodía, justo antes de la activación de la alarma de incendio. El registro de la tarde y noche se perdió. La policía argumentó que el disco duro “se había dañado”.

No se levantaron huellas dactilares ni en el asa del conducto ni en la compuerta. Tampoco se analizaron las pisadas de gran tamaño halladas en el pasillo del piso doce. La hipótesis oficial fue que Phoebe, bajo los efectos del alcohol (0,16% en sangre) y el hipnótico zolpidem, accedió voluntariamente al conducto en un estado de confusión o sonambulismo.

El mensaje final: vida, sueño y despedida ambigua

La noche previa a su muerte, Phoebe envió un mensaje de texto masivo a familiares y amigos. La reconstrucción del texto, basada en los archivos policiales, es la siguiente:

“Hola familia, estoy en la cama a punto de dormir y cuando despierte me transformaré en el ser humano más increíble que hayan visto jamás!… (no). Iré al hospital. Es más seguro allí y escuché que el plato especial de hoy es sopa de tomate… ¡Deliciosa! ¡Nutritiva! Los quiero mucho a todos, pero no lo suficiente como para enviar un mensaje individual. Perdón por eso, pero es hora de dormir y debo seguir mi camino… Alegremente, alegremente, alegremente. La vida es solo un sueño. Besos.»

El tono, entre la ironía y la resignación, fue interpretado por la familia como un llamado de auxilio. Para Hampel, se trataba de un típico mensaje de Phoebe cuando estaba ebria o bajo medicación.

Phoebe Handsjuk crímenes reales femicidioPhoebe Handsjuk crímenes reales femicidio

El abuelo de Phoebe, exdetective de la policía, lideró una reconstrucción paralela. Junto con amigas de la joven, intentaron ingresar al conducto de basura del Balencea. Soberanas y atléticas, comprobaron que era prácticamente imposible introducirse en la compuerta sin ayuda o sin lesiones visibles en los dedos y muñecas.

Un perito forense consultado por la familia Handsjuk replicó el experimento con maniquíes de tamaño y peso similar al de Phoebe. El resultado fue consistente: el mecanismo de resorte y la altura del conducto requerían fuerza significativa y pleno control motor, incompatible con el nivel de intoxicación y sedación hallado en el organismo de la joven.

En 2018, una joven llamada Baillee Schneider, de veinticinco años, fue hallada muerta en su apartamento de Melbourne. Su cuerpo estaba suspendido por un cordón, en lo que la policía catalogó como suicidio por ahorcamiento. Horas antes, Schneider había terminado una relación sentimental con Antony Hampel.

La familia de Schneider denunció públicamente inconsistencias en la investigación: marcas en el cuello incompatibles con una suspensión típica, ausencia de huellas en el cordón y signos de forcejeo en las manos. La policía no consideró a Hampel sospechoso formal ni lo citó a declarar en profundidad.

La coincidencia entre ambos casos —dos jóvenes, ambas parejas de Hampel, muertas en circunstancias anómalas tras romper la relación— alimentó las sospechas entre periodistas y activistas de derechos humanos. Ninguna investigación judicial prosperó.

Los espacios vacíos: lo que no se investigó

Varias pruebas centrales nunca fueron analizadas ni protegidas por la policía o el equipo forense. La tarjeta SIM del celular de Phoebe desapareció. El ordenador portátil de la joven se revisó seis meses tarde; para entonces, varios correos electrónicos habían sido eliminados.

El disco duro de las cámaras de seguridad del Balencea, que debía registrar los movimientos en los pasillos y ascensores, fue reportado como “dañado” justo después del día de la muerte. No se investigó si hubo manipulación intencional. Tampoco se revisaron los registros de accesos electrónicos del edificio ni las llamadas entrantes y salientes de los teléfonos fijos.

La compactadora de basura del cuarto donde fue hallada Phoebe tenía programación automática para activarse cada treinta minutos. El ciclo fue interrumpido manualmente minutos antes de la llegada de la policía. No se determinó quién ni cómo se detuvo el mecanismo.

La muerte de Phoebe Handsjuk sigue siendo oficialmente un accidente. No hay imputados, ni sospechosos. La familia sostiene que la verdad permanece oculta, protegida por las grietas del sistema y la influencia de ciertos apellidos fuertes de la justicia australiana.

No hubo carta de despedida. No hubo confesión. Solo un cuerpo hallado en condiciones imposibles, una cadena de pruebas omitidas y una verdad que aún duerme en los archivos de los Tribunales de Melbourne.

por INFOBAE

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