20 abril, 2026
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Se les denomina tierras raras a un grupo de 17 elementos químicos metálicos, 15 de los llamados lantánidos (lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio), más el escandio y el itrio. Se les conoce desde hace siglos, aunque por mucho tiempo no fueron de gran importancia desde la perspectiva industrial, ni mucho menos fueron considerados minerales estratégicos.

Sin embargo, en los últimos 60 años se han vuelto cada vez más relevantes, ya que son indispensables para muchos componentes presentes en todo tipo de tecnologías (desde nuestros móviles hasta los aerogeneradores). De hecho, desde el año 2011, forman parte de la lista de materias primas críticas de la Comisión Europea.

Aun cuando los referidos minerales son identificados como tierras raras, los mismos no son tierras, ni tampoco raras. Ya en los siglos XVIII y XIX, la existencia de muchos de estos elementos químicos se conocía a través de sus óxidos. Al contrario de lo que se piensa, estos elementos químicos son relativamente abundantes en la corteza terrestre.

En el siglo XXI, estos minerales denominados tierras raras, que conforman 17 metales estratégicos, se han convertido en elementos vitales para la sostenibilidad del desarrollo tanto industrial como tecnológico, debido a que reúnen un conjunto de propiedades excepcionales que derivan de la configuración química de sus electrones.

Estas propiedades químicas, magnéticas y ópticas han convertido estos elementos en materiales que están presentes en luces y pantallas, así como en los aparatos de aire acondicionado, baterías y en pequeños imanes que se usan en todo tipo de tecnologías, constituyéndose en elementos altamente estratégicos para la defensa, energías renovables y dispositivos electrónicos avanzados.

Según algunos estudios de prospectiva realizados por el Servicio Geológico de EEUU, se estima que de los más de 90 millones de toneladas de tierras raras de reservas en el planeta, cerca de la mitad (+/- 45 millones) están en China, 21 millones están en Brasil, 7 millones están en la India, 6 millones en Australia y 4 millones en Rusia; otros 17 millones están dispersos por el mundo.

No obstante, los niveles de producción difieren bastante entre países, ya que China controla la mayor parte del mercado (cerca de 90 %), seguida de lejos por EEUU.

Lo anterior ha condicionado el mercado, ya que el Asia-Pacífico controló el 70 % de los ingresos por comercialización de las tierras raras, siendo China su principal actor, por lo que ha empezado a limitar sus exportaciones; y en consecuencia, más países están buscando alternativas para acceder a estos metales estratégicos.

En términos monetarios, el mercado global de tierras raras se valoró aproximadamente entre USD 13.200 a 14.100 millones entre los años 2024-2025, estimulado por la demanda de los sectores tecnológicos y automotriz (vehículos eléctricos).

Se proyecta que esas magnitudes económicas se incrementen significativamente en un mediano plazo (1 y 5 años), registrando valores entre USD 28.400 y 30.900 millones hacia los años 2032-2036, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR, por su acrónimo en inglés Compound Annual Growth Rate) cercana al 10 %.

Mientras que en Occidente, EEUU está invirtiendo miles de millones (USD 1.600 millones en proyectos mineros), en prospectiva y desarrollo de nuevos yacimientos para reducir la dependencia de China.

Entre las tierras raras, el neodimio registra la mayor demanda del mercado (más del 70 % en términos monetarios), debido a su uso en imanes permanentes. El valor de estos óxidos, como el de neodimio-praseodimio, ha alcanzado aumentos notables, superando los USD 60,000 por tonelada.

La disponibilidad actual de estos elementos, tanto en yacimientos como en el mercado de materias primas, plantea una solución más efectiva y medioambientalmente sostenible, que pasa por aumentar el reciclaje de las tierras raras, en operaciones denominadas minería urbana, dado que la tasa actual de reciclado de estos elementos no supera el 1 % del total.

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