17 abril, 2026

“Los Pasos del Silencio” una tradición bajo la luz de las velas en Trujillo

“Los Pasos del Silencio” una tradición bajo la luz de las velas en Trujillo

Cada Viernes Santo, al caer la noche, la población de San Lázaro, parroquia Andrés Linares del municipio Trujillo, se transforma en la procesión “Los Pasos del Silencio”, un recorrido que fusiona lo religioso con lo cultural e invita a la feligresía a un acto de piedad, respeto absoluto y oración en honor a la muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

La jornada inicia a las 7 de la noche en el templo parroquial con la proclamación de las Siete Palabras, seguida de la adoración de la Santa Cruz y comunión; luego, los cofrades del Santo Sepulcro, una hermandad de 40 hombres y mujeres, cargan la imagen en hombros para dar inicio al recorrido por las calles Urdaneta, Bolívar y Sucre.

“Todos quienes acompañan van con vestimenta de luto, se camina en total silencio, sin usar tacones, y los que pagan promesas lo hacen descalzos, solo se escucha el susurro de la brisa fresca; vamos en compañía de mechurrios, antorchas y velas que alumbran las calles las cuales lucen adornadas con arcos de palmas y pocas flores”, explicó Carmen Delgado integrante de la cofradía.

Agregó que durante el trayecto el Santo Sepulcro realiza encuentros simbólicos con las imágenes de la Cruz, San Juan y la Virgen Dolorosa rindiendo reverencias antes de continuar hacia el lugar del velatorio. Allí, los santos permanecen custodiados por la guardia de los cofrades durante toda la noche y la feligresía acompaña con rezos.

Historia y comunidad

Delgado comentó que esta tradición fue impulsada por el presbítero Miguel Ángel Castellanos en el año 2004 junto al consejo pastoral de la época integrado por Blanca Reina, Benedicta Serrano, Carmen Reina, Jorge Quintero, entre otros. Desde entonces esta procesión y encuentro se ha convertido en un pilar de la identidad sanlazareña.

Añadió que para integrar la cofradía los aspirantes deben ser católicos y creyentes en Dios, además de colaborar activamente con las actividades programadas durante el año para la recaudación de fondos que permitan mantener viva la tradición.

La celebración culmina el sábado de gloria a las 10 de la mañana cuando la procesión retorna a la iglesia por la calle Comercio. En el acto final, el párroco procede a la tradicional bendición del romero que cubre el ataúd, el cual es repartido entre los miembros de la comunidad que acompañaron el duelo durante la madrugada.

La cofradía extiende una invitación a todos los trujillanos para vivir esta Semana Mayor con la devoción y el recogimiento que caracteriza a la parroquia Andrés Linares.

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