Inseguridad jurídica mundial – Últimas Noticias
El orden jurídico internacional se encuentra en un momento crítico. Digo esto porque la idea de soberanía es hoy inconsistente y, más grave aún, quieren borrarla en lo jurídico y político con el desconocimiento del principio de la igual soberanía de los Estados. Lo que ha sucedido en Venezuela lo dice todo. Aquel viejo pensamiento de Francisco de Vitoria, en la actualidad es desmentido por la ley del más fuerte, como queriendo decirle a la humanidad: volvamos a la barbarie, al estado de naturaleza salvaje. Eso estamos viviendo. Ya no cuentan la ONU ni su Carta, mucho menos la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. En fin, está desaparecido el Derecho Internacional y ya se abrieron las puertas y ventanas para las amenazas y agresiones, las guerras y masacres, las acciones unilaterales e invasiones. El mundo queda a la deriva y a riesgo de las imposiciones del que tenga mayor poder de fuego, mayor poder de guerra electrónica o mayor poder de ciberguerra. Es lo más perverso y maligno en la pretensión de impedir la existencia de Estados soberanos. En fin, se pierde el concepto de soberanía y el Estado nacional como sujeto soberano se encuentra hoy en crisis. En esa orientación el ordenamiento internacional actual es ineficaz -dice Luigi Ferrajoli- por el hecho de que sus órganos no son ya un “tercero ausente” sino un “tercero impotente”, lo que me permite constatar con los hechos recientes, ante la preocupación internacional, la impotencia de la ONU como una insoslayable realidad.
Estados Unidos atacó a Venezuela, actuando sobreseguro con su avanzada tecnología. Fue un ataque criminal con bombas y misiles, acompañado de todos los elementos de la guerra tecnológica, o ciberguerra como quieran llamarla, y con dominio del espectro electromagnético que define a la guerra electrónica. Se trata de un campo de guerra donde se dan operaciones de multidominio, como el uso de la energía electromagnética para atacar instalaciones o sistemas de armas, o bien para neutralizarlas, minimizarlas o destruirlas. Fue una violación de la soberanía nacional de Venezuela con el grave concurso real de un secuestro -de por sí repudiable- en las personas del Presidente de la República Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Por supuesto, la barbarie trastornó la paz e invalidó el Derecho Internacional. Hoy estamos metidos en una inseguridad jurídica mundial.
