3 febrero, 2026
Cocoa, la perrita de gira, cruzó el arcoíris

En la noche del 6 de enero, Cocoa, la perrita de gira, la perrita que viajaba junto a la banda Stick Figure, dejó este plano, con la calma que solo los perros que han sido profundamente amados pueden tener.

Tenía casi 15 años. Aunque es difícil decir adiós a un ser amado, hubo serenidad en un momento tan íntimo. Un último paseo al atardecer por la playa y el calor y las caricias de su humano. No hubo sufrimiento. Solo paz, cariño y un silencio que llenó el instante en que dejó de respirar. Cocoa, se ha ido.

Cocoa, una perrita especial, única y con una gran comunidad de animalistas y amantes de los animales, no fue una perrita más. Fue siempre parte de la familia, fue un símbolo y sin darse cuenta, creó un movimiento alrededor de ella, promoviendo el amor y el respeto por perritos como ella.

La integrante inseparable de la banda de reggae Stick Figure, junto a su humano Scott Woodruff, viajó alrededor del mundo. Como si se tratara de una perrita nacida en los escenarios, con una naturalidad que enamoró a todos, como si ese era su lugar, sus fans la describen como algo que hacía los conciertos distintos, más cercanos, más humanos.

Nunca quiso ser el centro de atención, pero lo era. Entre luces y música, hacía su acostumbrada aparición entre luces y música, con una calma increíble, como si fuera un alma vieja que parece entenderlo todo. No había ladridos, solo conectaba con miles de personas a la vez. Verla ahí era parte del show, era parte de las canciones.

Cocoa fue una perrita rescatada con un camino muy especial de la mano de su humano, quien la hizo parte de su vida, de su banda, de su mundo, de sus viajes. Ella siempre tranquila, dulce e inspiradora. 

Integrante de Stick Figure y también la inspiración de una fundación dedicada a ayudar a perros vulnerables, como lo fue ella. A través de la fundación se ayudaron varias ONG y refugio, dejando un mensaje claro todo el mundo: todos los perros merecen una oportunidad, incluso aquellos que cargan cicatrices, visibles o no.

En sus últimos años, su legado llegó también a los más chicos a través del libro infantil «Cocoa, la Perrita de Gira», donde su historia se transforma en un relato sobre el encuentro, la familia y la apertura del corazón. Otra forma de seguir tocando vidas, más allá del escenario.

La noticia de su partida dejó miles de mensajes de amor de todos sus fans alrededor del mundo. Cocoa tuvo una vida plena. Viajó, fue profundamente amada, cumplió su propósito y dejó el mundo un poco mejor de como lo encontró.

Hoy ya no descansa frente al público, ni camina entre luces y humo. Dejó un legado y rompió paradigmas, en la música, en las causas que inspiró y en cada persona que la amó. Descansa en paz, Cocoa. Hasta siempre.

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