El mundo condena violación del derecho internacional de Trump en Venezuela
La intervención armada ejecutada por la administración de Donald Trump contra Venezuela ha desatado una ola de repudio global. Gobiernos de diversos continentes coinciden en calificar la acción como una violación flagrante del derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y la soberanía de los pueblos, advirtiendo sobre el peligroso precedente que sienta el secuestro de un jefe de Estado.
Latinoamérica y el Caribe: Defensa de la Zona de Paz
En la región, la respuesta ha sido inmediata y enérgica, subrayando la ruptura de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, solicitó la convocatoria urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para establecer la legalidad de la agresión y desplegó asistencia fronteriza ante el posible flujo de refugiados.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum citó el Artículo 2 de la Carta de la ONU para exigir el cese del uso de la fuerza, mientras que el mandatario de Brasil, Lula da Silva, calificó los bombardeos y la captura de Maduro como una «afrenta gravísima» que traspasó una línea inaceptable, recordando los peores episodios de injerencia en la región.
Por su parte, Cuba denunció el ataque como «terrorismo de Estado» y demandó una reacción urgente del mundo ante el asalto a la paz regional. En el Cono Sur, Chile y Uruguay manifestaron su condena basándose en el principio de no intervención; el presidente Gabriel Boric exigió una salida pacífica: «El respeto a la soberanía y la integridad territorial de los Estados constituye una línea roja que no debe ser cruzada bajo ninguna circunstancia (…) Hoy es Venezuela, mañana puede ser cualquier otro país», indicó el mandatario chileno.
Mientras que la cancillería uruguaya recordó que los Estados deben abstenerse de recurrir a la amenaza militar contra la integridad territorial de otras naciones.
Rusia y Bielorrusia: Advertencias de un «Segundo Vietnam»
Desde el exterior de la región, Rusia reiteró su solidaridad con el liderazgo bolivariano, afirmando que Venezuela tiene el derecho inalienable de decidir su destino sin intervenciones destructivas. La cancillería rusa enfatizó que el respeto a la soberanía es la única vía para la estabilidad.
En sintonía, el presidente de Bielorrusia, Alexánder Lukashenko, condenó categóricamente la agresión, recordando su advertencia previa de que una intervención de esta magnitud podría convertirse para Washington en un «segundo Vietnam».
Europa: Críticas a la ruptura de la legalidad universal
En el continente europeo, las potencias manifestaron una profunda preocupación por el método empleado por Washington. Francia y Noruega señalaron que la operación contraviene el principio del no uso de la fuerza; el canciller noruego, Espen Barth Eide, subrayó que el derecho internacional es vinculante y EEUU lo ha ignorado: «Una transición pacífica hacia una gobernanza democrática sigue siendo la única salida viable para Venezuela», dijo.
En España, el presidente Pedro Sánchez llamó a la desescalada y ofreció los «buenos oficios» de Madrid para una solución negociada. Sostuvo que la solución debe acatar el derecho internacional y los principios de la Carta de Naciones Unidas
Mientras el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, definió el ataque como un «duro golpe» para el inicio de 2026 con impacto mundial, el Reino Unido marcó distancia: el primer ministro Keir Starmer aclaró que su país no estuvo involucrado y busca establecer los hechos antes de entablar contacto con Trump. Bélgica y Países Bajos, por su parte, priorizaron la seguridad de sus ciudadanos ante la incertidumbre generada.
Oriente Medio y Asia: Condena al hegemonismo
En Asia, China calificó la acción como un «acto hegemónico» que viola gravemente la seguridad regional e instó a Washington a detener sus agresiones contra países soberanos. Pekín denunció un ataque descarado contra un Estado soberano y las acciones directas emprendidas contra su presidente.
Finalmente, Irán tildó la intervención de agresión ilegal y exigió que la ONU haga responsables a los planificadores y ejecutores de estos crímenes, señalando que existe una responsabilidad moral y jurídica de todos los Estados para poner fin a esta violación de las normas esenciales del derecho internacional.
España no reconocerá una intervención que viola el derecho internacional
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció este sábado que España no reconocerá una intervención como la que Estados Unidos ha llevado a cabo en Venezuela porque «viola el derecho internacional y empuja a la región a un horizonte de incertidumbre y belicismo».
El presidente del Gobierno español ha pedido «a todos los actores que piensen en la población civil, que respeten la Carta de Naciones Unidas».
