Max se robó medio pan de jamón
Dicen que no se le debe dar pan a los perros, pero ¿Cómo se hace si es un ladrón estratega? Max tiene 10 años con nosotros, es un perro grande, muy dulce y ladrón. No entendemos en casa por qué le gusta tanto el pan.
La hazaña más reciente es que trajeron un pan de jamón, lo dejamos sobre la mesa. Aclaro que nunca se ha parado en dos patas para robar algo de la mesa, siempre ha sido «abusador» pero, nunca se ha montado en dos patas para robar nada en la mesa… sin embargo… es todo un estratega, porque si lo hace, nunca se ha dejado ver.
El pan estaba en la mesa del comedor, mi mamá lo picó, lo repartió y quedó la mitad. Mamá lo envolvió y lo puso sobre el seibó que es un poco más alto que la mesa del comedor. Como él es un grandulón, con su nariz, supongo, movió y poco a poco el pan, de la nada estaba en la orilla y de ahí al suelo, todo eso son suposiciones, reconstruyendo la escena.
Nosotras llegamos a la escena del crimen, cuando lo vemos con el envoltorio blanco en el hocico y masticando. Lo regañamos y él solo bajó la cabeza, presionando con mucha fuerza su mandíbula, era casi imposible abrir la bocota.
Discutíamos entre nosotros si se lo dejábamos de una vez y el problema no era que comiera el pan de jamón, era que eso tiene pasas y uno de los alimentos que son tóxicos para ellos, es precisamente la uva pasa, por lo que estuvimos en lucha como 6 o 7 minutos.


Mientras yo tapaba su nariz para que abriera el hocico para respirar (muy ilusa), mi mamá le hacía cosquillas para desconcentrar y mi hija tratando de abrirle el hocico, sin resultados positivos, hasta que ya no pudo más y quedó ese pan destruido y babeado por él.
Lo peor de todo no fue eso, sino que nosotras terminamos agotadas y él como si nada y sin remordimientos. Su estrategia es ser silencioso y no sé cómo lo hace, pero con el hocico, la lengua, no sé, algo hace que tumba las cosas.
Es que no es la primera vez. Cuando hubo escasez de pan, mi prima compro 3 panes campesinos y mientras todas veíamos televisión, lo encontramos en la sala dándose aquel festín. Ama el pan, ya no dejamos el pan afuera, lo metemos en el horno.
Por cierto. Dejamos el pan aquella tarde sobre la mesa, para botarlo, pero vino un amigo y dijo que no le importaba que Max lo hubiese babeado y se comió el pan. No sabíamos si reír o qué. Lo cierto es que no le pasó nada a ninguno de los dos. Ni a Max por robar el pan, ni a nuestro amigo por comerse el pan babeado por Max.
Las pasas, las nueces, el chocolate, los azufrados como el ajo, la cebolla, el cebollín, el ajo porro, son tóxicos para los perros.
