Flow – Últimas Noticias
Está en todo lo que hacemos y creamos en todo lo que nos ocupa en lo cotidiano o lo profesional. No me interesa la teoría sobre esta actividad, que en un vistazo siempre parece un recetario sobre un asunto que es imposible que tenga reglas, aunque chorros de tinta han corrido para hablar de ella sobre todo en un campo donde se supone que hay un mayor uso de la creatividad: el arte. Manuales y reglas sobre la pintura, el color, el volumen, el sonido, etc. O en psicología, la mente y la creación han sido estudiados hasta el cansancio.
El asunto no tiene que ver con qué ámbito del quehacer humano requiera o sea exclusivo de la creatividad, lo que atormenta es la ausencia de ella en todos los ámbitos.
Un intelectual es casi siempre una persona informada con una memoria privilegiada y, sin embargo, puede ser muy poco creativa.
No usa la información para crear, la acumula y a veces la transmite con gracia. Un artista crea una obra, pero es una cosa creada insulsa o predecible. Pueden ser buenas, pueden ser bellas, pero no impactan. Los teóricos siguen pensamientos de otros, y pocas veces inventan o crean algo sobre la realidad sino sobre la teoría. El mundo académico es aburrido porque se invierte mucho tiempo en cosas sabidas, en el mejor supuesto de que si no las sabes es muy posible que no puedas crear otras.
Las estrategias y las movidas de quienes controlan el mundo “crean realidades” que estudiamos y cuando ya las conocemos, ellos han creado otras. Esa es una creatividad del poder, pero en general lo que hacen es mover unas piezas de orden, cuando ya conocíamos sus posiciones. La creatividad en las invenciones tecnológicas del capitalismo es una creatividad acumulativa. Se crean cosas que sugieren la posibilidad de otras más eficientes en términos de la explotación o de la guerra.
La verdadera creatividad consistiría en crear cosas que permitieran seguir creando vida, que es lo único realmente novedoso de la creación y crear cosas que permitan el placer de la vida en novedad, es decir, en un estado siempre creativo. Eso es lo verdaderamente revolucionario porque generalmente la creación rompe los esquemas predeterminados y hegemónicos de la realidad que vivimos, crea otra realidad desconocida a la que tememos. Crear pasa por perderle el miedo al amo absoluto, algo que solo puede hacer quien no tiene nada que perder. Alguien que solo tiene flow.
