Panamá recuerda 36 años de la invasión de EEUU
Este 20 de diciembre, el pueblo panameño conmemora el 36.º aniversario de uno de los capítulos más oscuros y sangrientos de su historia contemporánea: la invasión militar de Estados Unidos. Bajo la cínica denominación de «Operación Causa Justa», la administración de George H.W. Bush desató un ataque desproporcionado que cobró la vida de centenares de civiles y dejó una huella de destrucción que, a más de tres décadas, sigue exigiendo justicia frente a la desmemoria oficial de gobiernos locales subordinados a los designios de Washington.
La intervención de 1989 constituye una de las violaciones más flagrantes al derecho internacional y a la soberanía de los pueblos en el siglo XX. Justificada bajo excusas infundadas de «restaurar la democracia» y capturar al general Manuel Antonio Noriega —quien fuera durante años un estrecho colaborador de la CIA—, la verdadera intención de Washington fue asegurar el control geopolítico y liquidar las fuerzas de defensa que sostenían el emblema de «Todo por la patria».


Durante la operación, la capital panameña fue escenario de un bombardeo incesante. Según registros del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, se produjo el estallido de una bomba cada dos minutos, sumando 422 explosiones en apenas doce horas. Este despliegue de 26 mil soldados no buscaba combatir el narcotráfico, sino imponer, mediante el terror, un gobierno servil a los intereses estadounidenses, tal como ocurrió con la juramentación de Guillermo Endara dentro de una base militar de EE.UU.


Crímenes de guerra y reparación pendiente
El sociólogo Olmedo Beluche destaca que el episodio no solo fue devastador en términos de vidas humanas, sino que aniquiló la economía y la infraestructura nacional. En 2018, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ratificó lo que el pueblo panameño ya sabía: Estados Unidos violó sistemáticamente los derechos humanos, cometiendo actos que califican como crímenes de guerra contra civiles no combatientes. A pesar de la exigencia de reparación integral, Washington mantiene su política de desprecio hacia las víctimas, negándose a asumir su responsabilidad legal y moral.


La conmemoración de este año adquiere un tinte de urgencia geopolítica. El aniversario se produce en medio de un nuevo y peligroso despliegue militar del Pentágono en el Caribe y el Pacífico, nuevamente bajo el pretexto del combate a las drogas. Esta remilitarización se ve agravada por las recientes declaraciones de Donald Trump, quien ha manifestado su intención de «recuperar» el control del Canal de Panamá, desafiando los tratados vigentes y la soberanía recuperada por los panameños tras décadas de lucha.
Aunque los sucesivos gobiernos panameños han mantenido una postura de sumisión ante la política exterior norteamericana, la declaratoria de este sábado como jornada de duelo nacional responde al clamor popular que se niega a olvidar a sus muertos. Panamá recuerda hoy que la paz no es posible bajo la bota de una potencia que históricamente ha utilizado la fuerza para subordinar la voluntad de las naciones latinoamericanas.
