26 mayo, 2026

Un rescate bajo la lluvia que demostró que perros y gatos sí pueden ser mejores amigos

Un rescate bajo la lluvia que demostró que perros y gatos sí pueden ser mejores amigos

Un buen día, llegué a casa y encontré a una perra en una caja maltrecha, estaba con 4 cachorros, en el estacionamiento. Casi los atropello. 

Me sentí confundida, no sabía cómo había podido llegar esta perrita hasta allí y para remate, estaba lloviendo. Y yo tengo una gata en casa desde hace 6 años y cómo se supone que ayudaría a esta perra, pensaba. Bueno, el animalito estaba muy decaído y al acercarme no me gruñó. Terminé dejando el carro un poco mal parado y la dejé allí.

Subí a casa, pero no me sacaba a la perra de la cabeza, así que llamé a una amiga proteccionista y me dijo que tratara de agarrarla y meter a los bebés en una cajita, ella me seguiría. El problema es que mi gata no tenía contacto con otros animales y siempre estuvo sola en mi casa… ¿y si esa perra la mata? Eso era lo que yo pensaba.

Esa pared quedó horrible después de esa noche

Mi amiga me insistió y me dijo que ella me ayudaría a conseguirles un hogar, que no los dejara allí y la verdad es que me sentía como lo peor del mundo, cómo iba a verla y no ayudarla, además se veía tan triste, cansada. Y decidí ayudarle. 

Busqué una cajita de zapatos, una toalla y un mecate (que no usé). Bajé y allí estaba, le puse unas salchichas y las devoró, se levantó y esa fue mi oportunidad, se dejó tocar, me partió el corazón, tan desvalida y tan confiada. 

Cuando agarré el primer cachorro lo hice hablando con ella y parecía una loca. Ella me miraba, pero no me hizo nada. Los agarré y caminé, tal como me dijo mi amiga, ella me siguió, pero llovía, necesitaba que se apurara y que nadie viniera a espantarla. Finalmente todo fluyó.

Al llegar a casa, encerré a la gata en mi cuarto, pero no paraba de maullar. La perra recorrió la casa, le puse dos potes de mantequilla, uno con agua y otro de gatarina que era lo que tenía. Lo aspiró, pobrecita, estaba mojada y le puse un paño en el balcón y le dejé los cachorros allí, cerré el balcón y abrí la puerta del cuarto, mi gata estaba desesperada.

Tras salir, la gata no se erizó, ni se molestó, nada, solo la veía por el vidrio, mientras que la perra solo la ignoraba y amamantaba a sus bebés. Fue una tarde-noche larga, pero el mundo sigue girando y tenía cosas que hacer, y allí las dejé, mirándose por el vidrio.

En esos siguientes días de locura y tortura, la perra tenía pulgas, se enfermó. Mi vida era un caos, la llevé al veterinario y dejé a los cachorros en casa mientras la llevaba de emergencia y al regresar, mi gata se había adueñado de los bebés. 

Me tocó confiar y dije que pase lo que tenga que pasar, estaba agotado física y mentalmente, eran 5 perros, limpiar, lavar, fumigar con miedo de no enfermar a todo el zoológico que tenía en casa. Lo cierto es que mi gata Corina, se hizo la mejor amiga de Kassandra (la perra).

Me gasté un dineral entre veterinario, medicinas, fumigadas, baños, pipeta y pastillas, lloré hasta deshidratarme cuando dimos a los cachorros en adopción y como era de esperarse, nadie adoptó a Kassandra y yo me quedé con ella. 

Mis señoritas, Corina y Kassandra, cuando hablo de ellas, creen que hablo de mi esposa y mi hija y sí, de que son familia, son familia… para mí, son lo mejor que me ha podido pasar, a pesar de la crisis, deudas y el estrés. 

El que dijo que después de la tormenta viene la calma, tenía razón. Claro que sufrí mucho estrés, lloré de impotencia, de amor con cada cachorro, sí, el mundo, sigue girando, y cada momento de crisis, valió la pena y podría volver a hacerlo, no me arrepiento de nada.

Llegar  a casa y ver a Kassandra emocionada, con otro semblante, hace que mi mundo, sea más bonito, mi gata la lame y la cuida, son las mejores amigas, los perros y gatos sí que pueden ser amigos, ellas no solo son amigas, son hermanas.

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