Empresas latinoamericanas sobrestiman su ciberseguridad
Un nuevo estudio de Kaspersky revela que la mayoría de las empresas latinoamericanas confía excesivamente en sus defensas digitales, pese a graves omisiones en sus sistemas de protección.
La encuesta, aplicada a 300 líderes de ciberseguridad en la región, muestra que el 97 % considera que sus datos están bien protegidos, aunque el 44 % no cuenta con firewall y el 30 % opera sin antivirus.
La brecha entre percepción y realidad pone en riesgo la capacidad de respuesta ante ataques cada vez más sofisticados.
Tecnología sin estructura: una receta para el fracaso
El informe advierte que muchas organizaciones carecen de los pilares básicos para una defensa eficaz. Aunque el 63 % utiliza servicios de Threat Intelligence, solo un cuarto ha adoptado soluciones avanzadas como XDR (25 %), EDR (31 %) o SIEM (42 %).
“Una ciberdefensa eficaz se apoya en un tripié formado por personas, procesos y tecnología. Cuando uno de estos pilares se descuida, la protección corporativa se vuelve frágil y reactiva”, explica Claudio Martinelli, director general para Américas en Kaspersky.
Evolución tecnológica con riesgos latentes
El estudio proyecta que en los próximos meses:
- 30 % de las empresas planea implementar XDR
- 26 % pretende adoptar SIEM
- 25 % invertirá en EDR
Sin embargo, los especialistas advierten que sin planificación adecuada, estas inversiones pueden fallar.
“Implementar soluciones de alta complejidad sin una estructura interna sólida, personal capacitado u objetivos claros es como construir castillos de arena”, señala Martinelli.
Recomendaciones para cerrar la brecha
Kaspersky propone una hoja de ruta para fortalecer la seguridad corporativa:
- Simular ataques reales para identificar debilidades urgentes
- Evaluar la madurez cibernética antes de adquirir nuevas tecnologías
- Definir niveles mínimos de seguridad según el tipo de operación
- Analizar el impacto operativo de cada solución antes de implementarla
- Recordar que la tecnología cubre solo el 30 % de las amenazas conocidas
- Invertir en formación técnica, políticas internas y cultura de seguridad
- Establecer KPIs para medir avances y ajustar estrategias
Como narrador de procesos técnicos y curator de estrategias editoriales, este estudio me confirma algo que ya intuíamos desde la práctica: la ciberseguridad no es una compra, es una cultura.
No basta con instalar herramientas; hay que entenderlas, integrarlas y sostenerlas con procesos vivos y equipos conscientes.
En un entorno donde los ataques evolucionan más rápido que las soluciones, la verdadera protección comienza por reconocer nuestras debilidades. La confianza sin diagnóstico es una trampa. Y en comunicación, como en seguridad, lo que no se mide, no se mejora.
